Crónica de «CASTIGO EJEMPLAR YEAH» de Íñigo Guardamino

castigo ejemplar

Con respecto a la glosa de este montaje cuento con la ventaja de que conozco razonablemente bien al autor del texto, Iñigo Guardamino. Gracias a este trato cercano he estado expuesto a su singular talento dentro y fuera del espacio escénico. Tras una aparente timidez –más bien una prudencia complètement demodé en la época del «sin-restricciones-es-mucho-mejor»– se descubre una personalidad muy rica en la que conviven, entre otros rasgos, la mirada escrutadora, el sentido del humor punzante, la imaginación desatada y una nutrida gama de referencias producto de una vasta curiosidad intelectual.

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©Laura_Maure

Creo que posiblemente el autor de Vacaciones en la Inopia es dramaturgo por la necesidad de encontrar un canal que le permita expresar esa interpretación que hace de la realidad en clave de delirante esperpento, el Guardamino en modo «civil» es menos macarra que su alter ego «dramaturgo» aunque en los dos existe ese irresistible potencial para diseccionar la realidad y devolverla grotescamente amplificada.

Castigo ejemplar, yeah, es una mirada despiadada hacia una sociedad –la española– que
todos los días consigue el difícil reto de superarse a sí misma en inmoralidad y estulticia. Pero lejos de enfocar el objetivo en alguno de los personajes poderosos que pueblan cada día los titulares de los periódicos y telediarios, –como hacen insistentemente una miriada de dramaturgos enconados en la ficción de que el mal es una condición que solo afecta a unos cuantos banqueros o empresarios encaramados en la copa del árbol–. Con este texto Guardamino ha descrito con acertada lucidez como la podredumbre de la madera comienza bien abajo, junto a la raíz, es decir, en esa clase media que sostiene el entramado social, esa que desde su modesta posición insufla voluntariosa savia nueva para que los protagonistas de los grandes escándalos reverdezcan y se propaguen con la desaforada fecundidad con la que se reproduce el brote tierno en primavera.

Un matrimonio irrumpe en el elitista centro escolar privado en donde cursa estudios su problemático hijo. A pesar de que el muchacho es un evidente protopsicópata los padres se encuentran mucho más preocupados por la posibilidad de que sea expulsado del centro que por su alarmante comportamiento. Para los progenitores el fracaso de su hijo no es una opción y, en este mundo de valores invertidos, para ellos el verdadero fracaso sería ser sometidos al inaceptable oprobio de tener que llevar al chico a un centro público.

A partir de este sencillo planteamiento que ya marca el nivel moral de los protagonistas, la acción se precipita con un ritmo trepidante y alocado que recuerda  mucho al magnífico Berlanga de la Escopeta Nacional. Huyendo de cualquier tentación de solemnizar el mensaje, la crítica se sirve mediante una mirada perspicaz al estilo de Zadie Smith en Dientes Blancos en la que se deja que los personajes se desarrollen sin cortapisas para que, una vez confiados, puedan dejar aflorar como hediondas burbujas de metano todas sus mediocridades al palco escénico. guarda 2

Castigo ejemplar no por ser hilarante –el autor nos la presenta como «comedia negra»–
deja de ser un análisis social menos afilado. Y es en ese mensaje doble: grotesco en la superficie y profundamente crítico en el subtexto, en donde, en mi opinión, radica el lado más atractivo de esta propuesta.

Con respecto a las interpretaciones hay que indicar que el elenco no puede resultar más afortunado. Encarnando al padre, un ser que a veces es pusilánime, otras veces lascivo, a veces cretino y siempre inmoral, está un pletórico de recursos Rodrigo Sáenz de Heredia, un actor con una técnica realmente eficaz, capaz de cambiar el registro en una fracción de segundo espoleando la atención del espectador que no puede hacer otra cosa que seguir hipnotizado la transformación. Natalia Díaz está también muy precisa encarnando a una madre bastante desequilibrada de moral más que distraída. Ambos muy bien colocados –gracias a la dirección del propio Guardamino– absortos en su singular aventura, pero completamente expuestos ante un público que no para de reír ante las ocurrencias numerosas que surgen en su huida hacia delante.

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©Laura_Maure

ÍÑIGO GUARDAMINO

Atesora varios premios, entre los que destaca el Leopoldo Alas Mínguez de textos teatrales LGTB en 2012 con su obra “El año que mi corazón serompió”, editado por la Fundación Autor, que contó con lecturas dramatizadas en el Teatro Cuyás de Las Palmas, la Sala Berlanga en Madrid y el Teatro Campos Elíseos de Bilbao.

En 2014 gana el II Certamen de la Asociación de Autores de Teatro con la pieza “Londres, Londres” y recientemente ha sido seleccionado por la Fundación SGAE para el III Laboratorio de Creación (escritura teatral), dirigido por Pere Riera, con el texto “Un resplandor en el cielo del norte”. También tradujo al castellano para el FellSwoop Theatre de Bristol la obra de Toshiki Okada “Current location” para el festival Fringe 2014.

En noviembre de 2015 participa en el proyecto «A siete pasos del Quijote» promovido por el Director Artístico del Teatro Español, Juan Carlos Pérez de la Fuente, y con su pieza «Cierra los ojos, dame la mano» se convierte en el que es probablemente el único autor español vivo que se ha dado el lujo de dar un «¡Zas, en toda la boca!» a los políticos que se solazan ociosos entre ¡phones y cubatas a cuatro euros en la sede de la soberanía popular.

a 7 pasos del quijote


EQUIPO ARTÍSTICO

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©Laura_Maure

TEXTO Y DIRECCIÓN: Íñigo Guardamino.
REPARTO: Rodrigo Sáenz de Heredia, Natalia Díaz.
AYUDANTE DE DIRECCIÓN/COREOGRAFÍA: Crismar López
DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Pedro Guerrero
ESCENOGRAFÍA/ESPACIO SONORO: María José Pazos
TÉCNICO DE COMPAÑÍA: Rodrigo Alvar
MÚSICA: Joan Cervero
CANCIONES: David Ordinas (música) e Iñigo Guardamino (letra)
FOTOGRAFÍA: Carmina Prieto
DISEÑO DE CARTEL: Andrés Sansierra
PRODUCCIÓN: tinglao Producciones / La Caja Negra Teatro
COMUNICACIÓN: Lemon Press


DATOS PRÁCTICOS

Teatros Luchana

Desde el 6 de mayo.
Viernes y sábados · 20h30 / domingo · 19h30
Duración de la obra: 1 hora y 20 minutos.

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