Crónica de «Scratch» de Javier Lara

Foto de la dalia negra
Foto de la dalia negra

Reflexionar a ritmo de rave sobre la existencia (vista como un caótico campo de batalla) recolectando en el proceso respuestas sobre el enigma atroz con el que nos desafía la muerte, es un punto de partida exigente para una dramaturgia. Picar tan alto es siempre un riesgo pero, cuando sale bien –y no siempre sale bien–, es una experiencia estimulante para el espectador y posiblemente catártica para el autor. Scratch es eso y, además, un instante de excelencia teatral. La gente de Grumelot se las arregla para atrapar al público en un viaje de exploración que, partiendo de lo universal y llegando a lo concreto, recrea y reflexiona sobre la atribulada vida y extemporánea muerte de su joven protagonista.

IN THE BEGINNING WAS THE LOGOS

A pesar de que la muerte golpea a diario, solemos imponernos el tabú de negar su existencia o de utilizar la estrategia del avestruz mirando hacia otro lado. En Scratch un dibujo del contorno de un ser humano pintado por la policía en el asfalto es el señuelo que, en clave poética, recuerda al espectador la innegociable presencia de la parca.

Scratch 1

Dice Denise Despeyroux en Los dramáticos orígenes de las  galaxias espirales que los vivos siempre acabamos traicionando a los muertos. La primera escena de Scratch nos traslada a la soledad de una tumba desatendida. Y, agárrense a sus asientos, primer salto en el continuo espacio-tiempo. Desde esa imagen tan evocadora del destino último de nuestra existencia, somos trasladados al instante cero. Un maestro de ceremonias, con la característica voz engolada y el ímpetu discursivo de un predicador latinoamericano, nos convoca al mismísimo Big Bang –hablar del final impone reflexionar sobre el principio–.

Y desde esa singularidad física un nuevo salto hasta un váter de un club techno de Londres en donde un joven aprendiz de DJ recién llegado a Londres muy intoxicado se debate para subirse los pantalones después de un enojoso episodio de diarrea.


BRILLANTE ESTRUCTURA DRAMÁTICA

La dramaturgia prospera en una suerte de vertiginoso relato biográfico para recolocar las piezas del puzle que compondrán, inevitablemente, el dibujo de ese cuerpo tendido en asfalto. Desfilarán por el escenario las voces de aquellos queSin título costituían el territorio emocional de un hombre que insiste en huir hacia adelante para encontrar su propio camino «Y te juro que aunque estoy parado, estoy corriendo por dentro». Esta serie de personajes diversos (padres, novia, compañero de trabajo, profesora, tío obispo, etc.) son magníficamente interpretados por una Javier Lara camaleónico que conjugará con solvencia el humor –pese a lo dicho hasta ahora hay muchísimo humor en la propuesta– y la lírica. De lo primero, destaco la desternillante escena de Nacho, el compañero de trabajo y de lo segundo el onírico monólogo en que el padre apela directamente a su hijo el autor (quien a su vez lo representa) para que le explique qué pinta él en «este sueño».


SOMOS LO QUE CONTAMOS. CONTAR ES ENTENDER

El psicólogo imaginario que atiende en Londres alhildegonda protagonista, Antonio Carlos (Fernando Delgado), da con esta frase la clave del porqué de una dramaturgia que bucea en un episodio personal tan emotivo. «Contar es entender». Quizá porque buscamos respuestas somos tan inclinados al relato, al teatro. Eso sí, no es sólo lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Cuando no solo se trasmiten los hechos sino que se consigue contagiar a la audiencia con las emociones de los personajes.

Disfruté extraordinariamente con la evolución que tiene el episodio paranóico de Antonio Carlos cuando abronca a su novia, Rachel, por un infundado ataque de celos, «¡Te quiero volando  aquí!», grita repetidamente hasta que en escena se materializa la profesora holandesa de la universidad y micro en mano invita a personas del público a reproducir la furia del personaje gritando esa misma frase. Esta repetición, no solo por parte del actor sino también por parte de la audiencia, da el pie para introducir un nuevo elemento, esta vez de carácter filosófico, el bucle de Bach: «La esperanza está en las variaciones del bucle».

Scratch atrapa al público porque la estructura narrativa le obliga a estar alerta, como espectador uno siente apelado, tratado no como un ser pasivo sino como un ente inteligente que desea ser estimulado. Si aceptas el desafío te espera un viaje desde lo concreto a lo universal, desde lo doméstico a lo filosófico, desde lo anecdótico a lo emocional.

Presentada en Frinje 2016 con dos funciones y una retrasmisión en streaming a cargo de  Alltheater, es imperativo que este montaje redondo disfrute de una temporada extensa en algún teatro de la ciudad.


FICHA

Texto: Javier Lara
Creación: Fernando Delgado, Javier Lara
Puesta en escena: Carlos Aladro, Carlota Gaviño, Íñigo Rodríguez-Claro.

Compañía Grumelot

Scratch

Crónica de «Numancia» de Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes, olvidado por casi todos

La celebración de aniversarios y efemérides culturales son siempre una buena excusa para tomar el pulso a nuestra sociedad y tantear el nivel en el que nos movemos. De este Cuarto Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes y el discretísimo número de eventos programados para conmemorar al autor español más influyente de la historia de nuestra lengua, podemos sacar la triste conclusión de que los avances en materia de cultura tras cuarenta años de democracia siguen siendo poco prometedores.

Frente al monumental despliegue que se está realizando a lo largo y ancho de Gran Bretaña para celebrar el mismo aniversario de William Shakesperare, con innumerables representaciones de sus obras originales en todo tipo de espacios y formatos, el modesto esfuerzo realizado en España para ensalzar la figura de su mejor literato nos debería hacer palidecer de envidia y vergüenza.

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El Teatro Español liderando la celebración del aniversario

En Madrid, ciudad en la vivió y murió y en donde se imprimió Don Quijote de la Mancha, se han programado un número bastante limitado de austeros acercamientos a la figura y la obra Miguel de Cervantes, sin que en la mayoría de los casos se aborden directamente montajes de sus trabajos escénicos sino más bien aproximaciones paracervantinas. Casi todos los grandes centros de producción escénica instalados en la ciudad han pasado por la efeméride de puntillas como si con ellos no fuera, limitándose, en el mejor de los casos, a algún acercamiento tangencial a la obra de Cervantes. Han sido propuestas interesantes pero, en cierto modo, también una estrategia para evitar abordar las obras originales del autor y con ello una eficaz manera de condenar a las estanterías de las bibliotecas la verdadera palabra del alcalaíno universal. En este sentido, apenas podemos contar con la reposición en la temporada 2014-2015 de los Entremeses, que programó el Teatro de la Abadía allá por el año 1996 y, sobre todo, con el estreno de esta monumental Numancia, proyecto de Juan Carlos Pérez de la Fuente, que es sin duda el único digno del evento que se conmemora y el único trabajo que salva el honor de un país que, ¡a quién le sorprende!, ha mirado hacia otro lado.

Desde su posición como Director Artístico del Teatro Español, una de las instituciones culturales de mayor solera del país, cuya fundación como «Corral del Príncipe» es contemporánea a la publicación de El cerco de Numancia, Pérez de la Fuente ha comprendido la importancia de dar contenido a las dos efemérides cervantinas –Cuarto Centenario de la publicación de la segunda parte de El Quijote y Cuarto Centenario de la muerte del autor–, programando hasta cuatro montajes de temática cervantina. Desde la potente aproximación al universo familiar cervantino que propuso Fernando Arrabal con sus «Pingüinas», también bajo dirección de Pérez de la Fuente, a la visión del mensaje del Príncipe de los Ingenios pasado por el tamiz del magín de siete jóvenes dramaturgos españoles con «A siete pasos del Quijote» (un montaje poco convencional para un gran teatro público como es una propuesta de teatro en la calle que acababa –no por casualidad– en la puerta del Congreso de los diputados). Por último, el feminismo militante de Cervantes también ha tenido su homenaje en el montaje que hasta el 1 de mayo dirige Pedro Víllora en la sala pequeña (Margarita Xirgu) del Teatro Español, «Quijote. Femenino. Plural», una visión del Quijote desde la perspectiva femenina.


El cerco de Numancia o la primera tragedia moderna 

Los monumentales logros de Miguel de Cervantes como dramaturgo, alcanzados sobre todo con su El cerco de Numancia, quedaron ensombrecidos por la proyección universal de su gran novela Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, La Numancia supone una ruptura total con las formas tradicionales de hacer tragedia, unas convenciones que habían sido forjadas por Aristóteles en su obra Sobre la Poética. Miguel de Cervantes insufló esta tragedia de una modernidad cuyos elementos no volvieron a repetirse dentro del teatro europeo hasta bien entrado el Romanticismo.

Por un lado, Cervantes expulsa a Dios de la tragedia. Numancia trata de un enfrentamiento entre hombres en el que no se ha dejado ningún margen de acción a las deidades. Este extremo lo deja bien claro Cervantes cuando en su primera intervención hace decir a Escipión

Cada cual se fabrica su destino, no tiene allí fortuna alguna parte.

Además, muy en contra del gusto de una sociedad fuertemente jerarquizada como era la española del siglo XVI y de las convenciones tradicionales de la tragedia, los protagonistas de esta obra son gente del común. Cervantes coloca en el lugar protagonista al pueblo llano numantino que se reúne en asambleas donde se debaten democráticamente las decisiones que se van a tomar.  Hasta la época el pueblo había sido el sujeto de la comedia –por su potencial risible–, sin embargo, Cervantes le eleva a la dignidad que desde el comienzo del género trágico se reservaba a príncipes y aristócratas. Ningún escalafón social se encuentra entre los numantinos más allá de los oficios que cada uno realiza. Por primera vez en la historia de la literatura aparece como emblema de dignidad el mero hecho de ser ciudadano y este es el título con el que se presenta el embajador ante Escipión:

Numancia, de quien yo soy ciudadano, ínclito general, a ti me envía…

Se trata por tanto de una obra coral en la que el autor no busca conmover al público con los afanes de un heroico príncipe (rodeado de personajes-comparsa) que ha perdido reino y estado por un revés del destino sino que, adelantándose en tres siglos al Guernica de Pablo Picasso o a las Nanas de la Cebolla de Miguel Hernández, conseguirá emocionar al espectador presentando el drama de una madre «anónima» cuyos pechos secos, por causa del asedio y la guerra, no son ya capaces de alimentar a su famélico hijo.

Miguel de Cervantes (1585)Guernica

¿Qué mamas, triste criatura?
¿No sientes que, a mi despecho,
sacas ya del débil pecho
por leche la sangre pura?

Otro de los elementos de modernidad es la participación de la mujer en la vida pública como un igual. Las mujeres son escuchadas en las asambleas, incluso en temas tan viriles como la estrategia militar. Son, de hecho, las mujeres las que proponen la solución de la inmolación conjunta de todos los ciudadanos.

Por supuesto, Numancia es, como toda la obra de Cervantes, un canto a la libertad. Entendiendo que lo contrario a la libertad no es la esclavitud, sino la inacción. El ser humano se define como un ser volitivo, un homo volens, por eso despojarle de su capacidad de acción es la peor condena. La decisión de Escipión de realizar un cerco y evitar la batalla (la acción) condena a los numantinos a la terrible y única salida: el suicidio colectivo. Por cierto, que veinte años antes de que Cervantes escribiera la tragedia el Concilio de Trento había prohibido que apareciesen suicidios en escena. Cervantes, como siempre libre y desafiante se la vuelve a jugar frente al Santo Oficio suicidando no ya a un individuo sino a todo un pueblo.


La versión  de Luis Alberto de Cuenca y Alicia Mariño

Pérez de la Fuente, que suele rodearse de los mejores en cada campo, recurrió a un intelectual, filólogo y poeta de extensísima trayectoria cultural para realizar la versión deNumancia 1 esta Numancia que presenta el Teatro Español. Luis Alberto de Cuenca junto a su mujer, la escritora, abogada y Doctora en Filología Francesa Alicia Mariño. Ambos han realizado un excelente y respetuoso trabajo de contextualización del texto añadiendo un breve prólogo en el que se explican los valores de modernidad de esta tragedia.

También han sabido intervenir en las pasajes más arduos del texto original, generalmente los pasajes de las figuras alegóricas, que han sido o bien actualizados o directamente suprimidos como hace el sabio jardinero que comprende que para dar fuerza a los brotes floridos hace falta cercenar los vástagos ajados.

Acierto de gran carga lírica cambiar al niño Bariato (Viriato) de la escena final por Nadie la pequeña que con su inmolación arrebatará su triunfo a Escipión y asegurará la eterna fama numantina. Nadie, que es capaz de meter a su pueblo en la posteridad, es un homenaje de Luis Alberto de Cuenca y Alicia Mariño a todos esos «nadies» que construyen discretamente el presente y ponen silenciosamente en marcha la locomotora de la historia.

El resultado ha sido una dramaturgia absolutamente fiel al original que presenta coherencia argumental y buen ritmo dramático.


El montaje

Este montaje es per se una gran experiencia teatral. Una factura perfecta e impresionante en la que todo tiene sentido y todo apoya al texto drámatico. Alessio Meloni firma una escenografía que anuncia que más pronto que tarde este joven creador tendrá que dedicar su talento a la mayor gloria del mundo de la ópera, un género en el que estoy seguro hallará fronteras y desafíos técnicos a la altura de su creciente capacidad. Espejos, gasas y elementos como un  incensario de alambre que recuerda en todo momento la pira en donde habrán de arder los restos de Numancia, crean un lenguaje visual potente donde nada es gratuito.

Iluminación fastuosa de José Manuel Guerra con momentos sublimes como el de los haces de luz que interseccionan en el rostro de Nadie en la escena de la torre.

Videoarte espectacular de Miquel Àngel Raió con impactos visuales que van desde cielos numantinos a gamas cromáticas de los grandes maestros de la pintura española. Impactante, por etéreo y premonitorio el holograma de los niños numantinos. 

Luis Miguel Cobo crea un espacio sonoro potente en el que los sonidos de contienda y las disonancias perturbadoras se intercalan con graznidos de aves de mal agüero. Divertido momento musical con danza por pasodoble de la Mujer y el hombre Guerra que me recordó a Kurt Weill.

Almudena Huertas crea un rico vestuario en con reminiscencias que van desde el arte íbero, de los uniformes del III Reich a la pintura de Zurbarán pasando incluso por el mundo de Star Wars.

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Las interpretaciones y la dirección

Pérez de la Fuente ha creado un equipo bien armado que, haciendo honor a la estructura de esta tragedia, trabaja de manera coral.

Destaco el trabajo de Beatriz Argüeyo y Alberto Velasco que abordan las figuras alegóricas: Desde la España secular siempre atribulada a las Guerra, el Hambre y la Enfermedad. Dentro de la trama de la tragedia interpretan también con fuerza a los embajadores. Numancia 2

Maru Valdivieso, Julia Piera y Mélida Molina realizan solventes interpretaciones y juntas construyen la emotiva escena de las madres, uno de los momentos más potentes de la obra. Julia Piera, encarnará también a Nadie en la decisiva escena final.

Especialmente impactante el diálogo entre Leonelo (Markos Marín) y Lira (Miryam Gallego) que termina con la conmovedora escena de la muerte de Leonicio (Críspulo Cabezas) y del propio Leonelo, en una alarde de dirección de Pérez de la Fuente.

Muy bien defendido el papel de Escipión por Chema Ruiz el personaje de psicología más compleja ya que transita entre la nobleza romana, el autoritarismo del invasor, la manipuladora adulación a Nadie y, por último, la asunción de la derrota.

Carlos Lorenzo y Raúl Sanz muy convincentes en su papel de invasores.

Por las originales soluciones al desafío de hacer representables escasa teatralidad como las de las figuras alegóricas (España, la Guerra y sus «hijas» el Hambre y la Enfermedad); por la capacidad de utilizar los mejores medios técnicos para dar más potencia  al texto y de sacar lo mejor de los múltiples artistas convocados, creo  que el director de Pelo de Tormenta sigue siendo una de las principales potencias creadoras del panorama escénico del país. Juan Carlos Pérez de la Fuente revalida con este montaje su larga trayectoria como creador de teatro y referente de la Cultura (con mayúsculas) de este país.


Ficha artística

Dirección Juan Carlos Pérez de la Fuente

Versión Luis Alberto de Cuenca, Alicia Mariño

Reparto (por orden de intervención)

Beatriz Argüello La Mujer, Embajador segundo, La mujer-España, Numantino segundo y La mujer-Guerra, Hambre y Enfermedad
Alberto Velasco El Hombre, Embajador primero, El hombre-España, Numantino primero, El hombre-soldado, El hombre-partera, Hambre y Enfermedad
Chema Ruiz Escipión
Raúl Sanz Yugurta
Carlos Lorenzo Mario
Alberto Jiménez Teógenes
Markos Marín Leonelo y Numantino tercero
Maru Valdivielso Mujer primera, Numantino cuarto y Madre primera
Julia Piera Numantino quinto, Madre tercera y Nadie
Críspulo Cabezas Leonicio y Numantino sexto
Mélida Molina Mujer segunda, Madre segunda y Mujer de Teógenes
Miryam Gallego Lira

FIGURACIÓN DE VÍDEO

Niños Jonathan Lokuuda Bartlett y Rodrigo Sánchez López
Bailarinas Nataliya Andrukhnenko, Eva Boucherite, Alba González, Coral Ortega y Blanca Izquierdo

Ficha artística

Diseño de escenografía Alessio Meloni (AAPEE)
Diseño de vestuario Almudena Huertas
Diseño de iluminación José Manuel Guerra
Composición musical y espacio sonoro Luis Miguel Cobo
Diseño de audiovisuales Miquel Àngel Raió
Asesora de voz y dicción Concha Doñaque
Asesor de movimiento escénico Alberto Velasco
Ayudante de dirección Pilar Valenciano
Ayudante de escenografía Olga López León
Ayudante de vestuario Liza Bassi
Fotografías promoción y cartel Chema Conesa
Fotografías escena Javier Naval

Producción Teatro Español

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Datos prácticos

Fecha Del 16 de abril al 22 de mayo de 2016
Espacio: Teatro Español – Sala Principal
Horario De martes a sábado 20:00 h. Domingos 19:00 h.
Precio De 5 a 22€. Martes, miércoles y jueves 25€ de descuento.

Entradas: aquí


 

Celebrando la función del 23 de abril
Celebrando la función del 23 de abril

Crónica de «Mount Olympus» de Jan Fabre / Troubleyn

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Definir «Mount Olympus» como un espectáculo escénico de 24 horas de duración sería estrictamente correcto aunque seguramente, con una descripción tan sucinta, incurriríamos en un pecado de simplificación.

El nuevo trabajo de artista belga Jan Fabre (1958) es, por supuesto, una magnífica y superlativa creación teatral donde todo está medido con las magnitudes del exceso aunque a la postre nada sobre. Pero es mucho más. En lo meramente formal es un exitoso ejercicio que concilia las convenciones teatrales con la frescura y la espontánea honestidad del trabajo performático. En lo profundo es un viaje al subconsciente colectivo, es una pesadilla desasosegante y, a la vez , un hermoso sueño lúbrico; es también una experiencia sensorial, un desafío intelectual y una esperanza de consuelo –tal vez incluso de redención– a través del arte.

Se trata de un monumental montaje multidisciplinar donde el texto, la imagen, el body-painting, la danza, la música y ¡hasta el olor! se conjugan en intensas experiencias dramático-performáticas que insisten en subrayar la persistente vulnerabilidad del ser humano. La traición, la venganza, el desamor, la locura, el odio son conflictos que Fabre celebra por su condición de fuerza motora que obliga a cambiar la forma de pensar. Las pasiones se presentan con la misma intensidad y vigencia con la que inspiraron las 33 tragedias griegas de las que este montaje es tributario.

Partiendo de los mitos clásicos, Mount Olympus se proyecta sobre todo hacia el futuro, hacia la experiencia humana, hacia la que ha sido, la que es y la que habrá de ser. Nada hay en el montaje que pueda ser interpretado como un indulgente ejercicio de arqueología teatral. Desde el minuto uno el texto y la acción nos apelan. Después de una escena en la que un actor tiene una erección en vivo –toda una declaración de intenciones– aparece el maestro de ceremonias, el dios Dioniso, interpretado maravillosamente por Andrew Van Ostade  y nos ofrece «una pizca de locura.»

 


 

© Wonge Bergmann
© Wonge Bergmann

UN TEXO EXTRAORDINARIO 

Aunque a primera vista el rico imaginario  pudiera dar la impresión de que esta creación está escorada hacia el contenido visual y performático se hace necesario subrayar la extraordinaria potencia del texto sobresaliente creado al alimón por el llamado enfant terrible de la literatura holandesa, el flamenco Jeroen Olyslaegers, y el propio Fabre. Ambos han deconstruido los textos de las 33 tragedias griegas y el destilado resultante lo  han combinado con sobre el mundo de los sueños en los que ha trabajado Jan Fabre durante años.

El ambiente en las cumbres olímpicas resulta abrumador, el mal de altura está presente. Las lapidarias exhortaciones de los protagonistas (Eteocles, Edipo, Odiseo, Dionisos, Fedra, Hipólito, Alcestes, Heracles, Agamenón, Electra, Orestes, Medea, Antígona, Ayax…) provocan consternación, pasmo y notables dosis de excitación en el público. El reproche –«¡Deshonra para todo el reino terrestre!»– y la promesa –«Os alimentaré hasta que recuperéis la salud»–, se intercalan con el mandato –«Ahora dadme todo el amor que tengáis» o el elogio a la locura –«He oído a dos aves negras clamando un asesinato sangriento»–. No existe en la propuesta una línea argumental, los personajes clásicos aparecen pero, por lo general, no interactuan entre ellos. Tampoco se aprecia finalidad moral aunque sí se vislumbra una intencionalidad emocional, el texto reparte zarpazos por doquier para despertar en nosotros una reflexión sobre nuestra propia condición como seres humanos.

En el duermevela de la larga jornada teatral las imprecaciones lanzadas en varios idiomas (inglés, francés, italiano, alemán, holandes, etc.) se reciben a veces con la conmoción que causa el decreto que llega desde lo alto y, a veces, con la confusión que provoca el sueño ininteligible de la primera hora de descanso.

Aunque no todo es texto, los gemidos (de placer o de dolor), los alaridos y los exabruptos inninteligibles de los personajes tienen a veces más fuerza que las palabras.


IMPECABLE DIRECCIÓN ESCÉNICA

Una de las aportaciones más memorables de este montaje es la capacidad de Fabre –artista visual además de autor y director– para crear una sucesión interminable de imágenes poderosas de belleza espectacular.

En un escenario casi siempre liberado de grandes elementos (apenas unas mesas cuando no completamente vacío), el cuerpo humano se constituye como el punto de  fuga de todas las composiciones escénicas. Serán algunos elementos escogidos (maquillaje, sangre, cadenas,  cuerda, plantas, etc.) los que darán la atmósfera y el tono a la escena .

El lenguaje escénico de Fabre es profundamente simbólico y expresionista. Alejado sistemáticamente del justo medio se encuentra mucho más cómodo en los extremos, o radicalmente poético o escabroso: Escenas de evisceración suceden a hermosas imágenes de vírgenes adornado su sexo con flores. Hércules es sometido a un fistfucking minutos antes de que la acción evolucione hasta una danza «Vogue» al ritmo de Maria Callas. El carrusel de imágenes parece no tener ningún orden lógico o teológico.

Quizá se podría señalar que a pesar de tanta fertilidad creativa Fabre ha sido muy conservador en el uso del videoarte. Apenas unas cuantas proyecciones de gran tamaño pero completamente estáticas dejan al espectador con ganas de un mayor despliegue, sobre todas en aquellas escenas en las que Fabre se ha deleitado en la ralentización de los movimientos de los artistas en un ejercicio que recuerda a la codificación de la acción en el teatro .

Otro elemento que creo que no funciona completamente es que la actividad de los artistas se circunscribe únicamente al escenario de forma que aquellos espectadores más alejados reciben una experiencia aminorada con respecto a los situados  frente al palco. Por ejemplo, nada del «espacio olfativo» creado por Peter de Cupere se percibe más allá de esas primeras filas.

© Wonge Bergmann
© Wonge Bergmann

Otro de los aciertos escénicos es el diseño de la magnífica iluminación –Helmut Van den Meersschaut– cuyos elementos protagonistas son 33 esferas (quizá  una por cada tragedia) que suben, bajan y se recolocan en el espacio para crear las diferentes efectos y ambientes. Se trata de una solución aparentemente sencilla, no invasiva pero que funciona admirablemente bien. A lo largo de las 24 horas de función es frecuente fijar la mirada en estas «jaulas de luz» situadas sobre la cabeza de los personajes.

© Wonge Bergmann
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LA MÚSICA

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Desde los primeros compases musicales del montaje, extraídos del hit de DJ Snake y Lil JonTurn Down for What uno ya percibe que la música no va a ser un simple «acompañamiento» en este montaje.

El programa musical de Mount Olympus se divide por un lado en una selección de arias –con texto a veces adaptado– del mundo de la ópera y el Lied (Wagner, Verdi, Schubert, Mozart, Massenet, etc.) en una selección bien integrada en la dramaturgia pero con un repertorio tal vez demasiado popular como para aportar muchas sorpresas.

Estas piezas son interpretadas en directo la mayoría de las veces aunque, en un par de ocasiones, se recurre a grabaciones históricas de María Callas. Mucho más interesante es la música electrónica compuesta por Dag Taeldeman, líder del grupo de rock A Brand, para el montaje. Se trata de piezas capaces de subrayar el carácter onírico de alguna de las escenas o de envolver en una atmósfera de peligro muchas otras.
La música de Dag Taeldman ha sido grabada en un CD doble por el sello Butler Records.

 


TRABAJO FÍSICO Y COREOGRAFÍA

Hay que ponderar sin medida la entrega del equipo de 27 actores «the warriors of beauty» entre los 20 y los 60 años de edad. Al grado superlativo de exposición se suma la inusitada duración del montaje y la endemoniada exigencia física de algunas de las piezas de danza con una duración de más de 20 minutos. Durante toda la función el equipo funciona como una bien concertada maquinaria de relojería.

Son precisamente estos alardes físicos los que provocan no pocas veces las ovaciones más encendidas del público.

Hay mucho trabajo también en las variadas coreografías ya que éstas se adaptan al personaje o al contenido que se está explorando. Por ejemplo, los danzantes de Apolo siguen patrones coreográficos encontrados en los cerámica griega clásica. Este esquema es muy diferente al de los movimientos más espasmódicos de los danzantes de Dionisio.


MOUNT OLYMPUS EN SEVILLA 5-6 DE MARZO DE 2016

Mount Olympus llegó a Sevilla en Ἑλαφηϐολιών (Elaphêboliốn), esto es, en el mes de marzo, justo en el mes en que se celebraban en Atenas las Grandes Dionisias, festivales rituales en honor al dios Dionisos que tenían una duración de tres días y a las que este montaje rinde tributo.

El artífice de este privilegio para la ciudad es Manuel Llanes, Director Artístico de los espacios escénicos de la Juna y por ende del Teatro Central de Sevilla, institución que bajo esta dirección artística recibió en 2014 el premio Max 2014 a la Contribución de las Artes Escénicas. La relación entre Fabre y Llanes comenzó allá por los 80. Esta cercanía a favorecido que los montajes del belga lleguen con bastante frecuencia a los espacios andaluces dirigidos por Llanes.

El Teatro Central hizo un gran esfuerzo para acoger este montaje maratoniano y, obviando cierto descontrol durante las primeras horas en el servicio de cafetería, todo funcionó a las mil maravillas. A la llegada se nos ponía una pulsera que permitía el reingreso si alguien decidía dejar el recinto durante unas horas y organizó un sistema para satisfacer la larga lista de espera adjudicando por riguroso orden de petición las butacas de aquellos espectadores que desistieran completamente de terminar el  espectáculo.

No nos engañemos, las butacas del Teatro Central no son las más cómodas del mundo ni siquiera para una obra de duración estándar. Después de seis horas soportando esos «pequeños instrumentos de tortura» se hacía necesario estirarse un poco. El equipo de producción preparó unas zonas de descanso que poco a poco fueron llenándose.

Algunos asistentes vencidos por el sueño se toman un descanso

[caption id="attachment_4205" align="alignright" width="630"]Foto de Chema del Barco © Chema del Barco

A lo largo de las 24 horas, los artistas tendrán tres periodos de aproximadamente una hora para descansar. Lo harán sobre el escenario metidos en sacos de dormir. Fabre se ha encargado de que sus despertares sean muy desasosegantes, como en esta ocasión que reciben la visita de un fantasma.

© Wonge Bergmann
© Wonge Bergmann

 

ÉXTASIS FINAL, LOS RITOS SE HAN CONSUMADO

Ovación final en Sevilla después de 24 horas. Busque, compare y si encuentra algo mejor, ¡¡¡ resérvelo !!!

 

Nuestras impresiones para ¡Atención obras!

Machús Osinaga cubrió para ¡Atención obras! las impresiones de los asistentes tanto a la llegada como a la salida del espectáculo. Creo que este vídeo muestra de manera muy gráfica la expectación con la que llegamos al teatro y la excitación con la que acabamos la obra 24 horas después. 

 

Haz clic en la foto para ver el vídeo de ¡Atención Obras!
Haz clic en la foto para ver el vídeo de ¡Atención Obras!

Por último, quisiera destacar la sensación de comunidad que se fue forjando entre los asistentes. Un posible efecto de la peculiar experiencia compartida durante tantas horas que cristalizó durante la larguísima ovación y que se mantuvo mucho rato después cuando, en vez de volar a nuestros hoteles, nos quedamos para celebrar, aún excitados, nuestra propia subida a  la montaña, en un ambiente que me recordó a la camaradería que reina en un equipo después de conseguir un logro deportivo.

 


HISTORIAL DE REPRESENTACIONES

Despues de un año de sesiones maratonianas de doce horas de ensayos, Mount Olympus tuvo su estreno mundial en 2015 en el Festival Internacional de artes escénicas Foreign Affairs de Berlín (27-28/6/15). Luego se montó en el Stadsschouwburg de Amsterdam (3-4/7/15); a continuación viajó al Teatro Argentino de Roma (17-18/10/15) y desde allí viajó al Concertgebouw de Brujas (5-6/12/15); de nuevo en el Stadsschouwburg de Amsterdam (12/1/16);  la siguiente parada fue en el Bourla Schouwburg de Amberes (30-31/1/16) y, por fin llegó al Teatro Central de Sevilla el (5-6/3/16).

NUEVAS CITAS 

21/05/2016 Wiener Festwochen, Viena, Austria

24/09/2016 Kaaitheater, Bruselas, Bélgica


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FICHA ARTÍSTICA

Performance:
Lore Borremans, Katrien Bruyneel, Annabelle Chambon, Cédric Charron, Renée Copraij, Anny Czupper, Els Deceukelier, Barbara De Coninck, Piet Defrancq, Mélissa Guérin, Stella Höttler, Sven Jakir, Ivana Jozic, Marina Kaptijn, Gustav Koenigs, Sarah Lutz, Moreno Perna, Gilles Polet, Pietro Quadrino, Antony Rizzi, Matteo Sedda, Merel Severs, Kasper Vandenberghe, Lies Vandewege, Andrew Van Ostade, Marc Moon Van Overmeir, Fabienne Vegt.

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Haz clic para ver el programa en inglés

Concepto y Dirección: Jan Fabre
Coreografía: Jan Fabre & dancers
Texto: Jeroen Olyslaegers, Jan Fabre
Música: Dag Taeldeman
Dramaturgia: Miet Martens
Asistente de dirección: Floria Lomme
Proyección de imágenes: Phil Griffin
Dramaturgos invitados: Hans-Thies Lehmann, Luk Van den Dries, Freddy Decreus
Espacio olfativo: Peter de Cupere
Producción ejecutiva: Sebastiaan Peeters
Dirección técnica: André Schneider
Diseño de luces: Helmut Van den Meersschaut
Vestuario: Kasia Mielczarek
Tecnología de luces: Wout Janssens
Sonido: Tom Buys
Supervisión técnica: Jan Balfoort, Vic Grevendonk
Asistente de vestuario: Maarten Van Mulken
Props: Roxane Gire, Alessandra Ferreri
Producción ejecutiva durante la creación: Ilka De Wilde

Producido por Troubleyn/Jan Fabre. Coproducido por el Berliner Festspiele/Foreign Affairs, Concertgebouw Brujas/December Dance, Julidans 2015 Amsterdam con el apoyo de la ciudad de Antwerp & Angelos, Antwerp Troubleyn/Jan Fabre y el gobierno flamenco.

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Mount Olympus en vídeo

Contenido del primer vídeo:

Después de una escena introductoria, al centro de la cual aparece Dioniso, dios del vino, la fiesta y todo los excesos, aparece una escena que evoca los mitos de de Eteocles, hijo incestuoso de Edipo que, según la leyenda, mata y muere asesinado por su propio hermano… También encontramos Hécuba, esposa del rey de Troya en el momento de la toma de la ciudad por los griegos; ve a todos sus hijos morir y ella misma es sometida a la esclavitud, sucesos que le provocan un sufrimiento lacerante.

0 EL COMIENZO (55′)Mount olympus 7
0.1 LOS MENSAJEROS Malas mareas. Soplan malos vientos.
0.2 PODER DEL HOMBRE
0.3 PERREO
0.4 DIONISIO «Solo les di una pizca de locura»
0.5 PERRO CALLEJERO Y BUITRE EN EL CAMPO DE BATALLA DESIERTO
0.6 FANTASMA DE DARÍO «Nuestra tropas han provocado la ruina»
0.7 DANZA DEL JARRÓN 1: Pace, pace de la Forza del destino de Giuseppe Verdi

1 ETEOCLES (50′)
1.1 CANCIÓN DE LA GUERRA PARA SALTAR A LA COMBA «¿Cuál es el daño que más duele?
1.2 GUERRERO ETEOCLES «Es el momento en que todos vosotros os pongáis de pie y defendáis lo que es nuestro»
1.3 Polo de STELLA
1.4 EL SUEÑO DE LA PELUCA VIAJERA «El ritual nocturno ha empezado…»

2 HÉCUBA – ODISEO (1:50)
2.0 DUELO DE HÉCUBA «¿Por qué había que matarlo?
2.1 SERPIENTE DE LA DANZA DEL JARRÓN
2.2 ODISEO DOMA A LA SERPIENTE
2.3 CINCO FASES DEL DUELO «No, no, no, no, joder, joder, joder, llévame, llévame…»
2.4 LAVADO DEL CORAZÓN: Addio del pasato de la Traviata de Giuseppe Verdi
2.5 HÉCUBA y ODISEO. Hécuba: «Política y gratitud no hacen buena pareja». Odiseo: «Incluso antes de que mis palabras reaviven en ti la llama del odio»
2.6 SUEÑO DE HÉCUBA «Noto como mi respiración se vuelve más lenta, más profunda, más pesada»
REPETICIÓN DE ODISEO
2.7 SERIES DE LA ESCENA DE MAQUILLAJE
2.8 SERIES DE LA DANZA DE LA GUERRA

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Contenido del segundo vídeo:

Esta parte se centra en los personajes de Edipo y Dioniso. Edipo llegó a ser muy famoso en la mitología griega por dos terribles actos involuntarios, el primero haber matando a su padre y el segundo casarse con su madre. Su leyenda dejó una impronta permanente en el arte. El mito fue rescatado por el psicoanálisis para ilustrar el fenómeno psicológico del «complejo de Edipo». A continuación, nos encontramos con el dios Dioniso, ya presente en la primera parte, y las bacantes, las mujeres que le rendían culto y entregándose con él en orgías «dionisiacas»…

  CAPÍTULO 3: EDIPO (1:40)
3.1 CORO INSULTANTE ECHANDO A LA OVEJA NEGRA
3.2 LA CORONA ES DEMASIADO PESADA PARA CREONTE
3.3 CREONTE «Gobernar con terror, o gobernar sin miedo»
3.4 SUEÑO-DE-EDIPO-AL-PASADO «El sueño, la almohada del cansancio»
3.5 YOCASTA CON EL BEBÉ SOBRE LA CADENA «Soy madre: siento antes de ver»
3.6 LOS BOSQUE DIONISIACOS, CACHONDOS TODAS LAS NOCHES
3.7 DIONISIO «Yo soy furia y la furia me ha venido bien…»
3.8 DANZA CULTURISTA DIONISIACA
3.9 CORO TARTAMUDO SIN OJOS Y SIN BOCA
3.10 EDIPO (MONÓLOGO TARTAMUDO) «¡Arrogancia y ninguna vergüenza!»
3.11 SIRTAKI

CAPÍTULO 4: LAS BACANTES DE DIONISIO (1:30)
4.1 CORO DE MUJERES RIENDO (NARCOLEPSIA)
4.2 ESTATUAS GRIEGAS DE HOMBRE / TRANSEXUAL
4.3 PENTEO «Yo estaba lejos, fuera de la ciudad, defiendiendo como siempre…»
4.4 MÉNADES – VINO – CONVERSACIÓN ORGIÁTICA
4.5 DANZA ESTÁTICA DE LAS MÉNADES
4.6 ÁGAVE: «Mirad este león, me lo he cargado yo con mis propias manos»
4.7 LAVADO DE LOS HÍGADOS
4.8 DIONISIO «Montañas de carne, bosque de huesos»
4.9 EL SEXO DE NARCISO (HOMBRE QUE QUIERE SER MUJER) Ruhe sanft de Mozart

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HORA DEL PRIMER SUEÑO (50′)

«La dictadura del sol hace mucho que carece de efecto sobre mí»


Contenido del tercer vídeo:

En esta tercera parte del Mount Olympus, 24 horas de viaje en la mitología griega, nos encontramos con el mito de Fedra y de Hipólito, el hijastro del que ella se encuentra enamorada y Hércules uno de los héroes más venerados de la antiguedad  griega.

CAPÍTULO 5: FEDRA (1:55)
5.1 CORO QUE SALTA Y RÍE
5.2 DANZA DE LA GUERRA
5.3 CELEBRACIÓN DE LA MUJER Coro de resistencia: «Los dioses han perdido su sabiduría»
5.4 CORO DE PROTESTA
5.5 MUJERES YOGUR mimadas por los dioses
5.6 FEDRA «Los rumores son ciertos, soy una esposa fiel»
5.7 DANZA DEL DORMIR ARROPADO
5.8 CELEBRACIÓN DEL HOMBRE Coro «Sufirmiento y miedo»
5.9 Mild und leise de Tristan e Isolda de Richard Wagner

CAPÍTULO 6: HIPÓLITO – ALCESTE (1:25)
6.1 CHOCHO DE TÁNTALO
6.2 HOMBRE LLEVANDO A TRES MUJERES
6.3 ESCENA DE PURIFICACIÓN HUMEANTE. HIPÓLITO: «¡Oh, Zeus! ¿Por qué las mujeres?» SATIRO
6.4 ÉXTASIS DE ALCESTE
6.5 ALCESTE «Esposo mío, seamos sinceros el uno con el otro»
6.6 CORO HÚMEDO SOLLOZANTE
6.7 SUEÑO HÚMEDO «El zumbido de las abejas»
6.8 DIONISIO «Hombres, os enseñaré a no correros»

CAPÍTULO 7: HÉRCULES (1:05)
7.1 DANZA DE LA GUERRA CON CASCO
7.2 CANCIÓN DE GUERRA PARA TIRAR DE LA CUERDA «Cuál es el daño que más duele?»
7.3 MEGARA DOMA A LA SERPIENTE. MEGARA «Tú afirmas que eres mi esposo»
7.4 SERPIENTE DE LA DANZA DEL JARRÓN
7.5 HÉRCULES DESTROZADO POR UNA SERPIENTE. HÉRCULES «Fue como si una serpiente hubiera devorado mi alma»
7.6 VOGUE EN CORRO
7.7 SPARGAMÓS «Todos decís que ahora soy madre y no amante»

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Contenido del cuarto vídeo:

Durante esta cuarta parte del monte Olimpo , es 05 a.m.-07 a.m. El viaje a través de la antigua Grecia continúa, como un sueño en torno al personaje de Dionisio, dios del amor y de todos los excesos…

CAPÍTULO 8: LABORATORIO ALQUÍMICO DE DIONISO (1:15)
8.1 EL SUEÑO DE LOS ÁRBOLES SOLLOZANTES «El sacrificio de la carne sangrante»
8.2 LABORATORIO ALQUÍMICO DE DROGAS DE DIONISO «Tengo que confesar una cosa…»
8.3 DIONISO «Os enseñaré a no correros»
8.4 DANZA DE LA GUERRA CON SACOS DE DORMIR


HORA DEL SEGUNDO SUEÑO (1:40′)

«Ya estuve demasiado tiempo dormido en el útero»


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Contenido del quinto vídeo:

Cuando comienza esta sección ya es el domingo por la mañana, los artistas ya llevan más de quince horas de representación a sus espaldas. El cansancio está presente, pero la energía artística no ha disminuido. El montaje avanza, jadeante, en torno al personaje de Agamenón, el héroe griego implicado en la toma militar de Troya. Está casado con Clitemnestra con quien tiene tres hijas y un hijo, Ifigenia, Electra y Crisótemis. Después de la caída de Troya, se le dió a Cassandra como botín de guerra, con ella tuvo otros dos hijos. Jefe de la expedición contra Troya, Agamenón es elevado a menudo al mismo rango que el propio Zeus.

CAPÍTULO 8b: TARANTELA CON SACOS DE DORMIR (40′)Mount olympus 6
8.6 FANTASMA DE CLITEMNESTRA «¿Estáis disfrutando de vuestra siesta?
8.7 TARANTELA CON SACOS DE DORMIR
8.8 Clitemnestra e Ifigenia se ASEAN y se VISTEN Pleurez mes yeux de Le Cid de Massenet

CAPÍTULO 9: AGAMENÓN 1 (1:40)
9.1 MANÈGE de CLITEMNESTRA e IFIGENIA alrededor de AGAMENÓN
9.2 IFIGENIA «Ayer, todavía me sentía demasiado joven para este mundo…»
9.3 CLITEMNESTRA «Escúchame ahora, te he dado tres hijas y un hijo…»
9.4 BAÑO NARANJA DE AGAMENÓN
9.5 AGAMENÓN «La distancia entre el corazón y la lengua es difícil de superar en mi presencia…»
9.6 ÉXTASIS DE CASANDRA
9.7 CASANDRA «¡Deshonra para todo el reino terrestre!»
9.8 OPSINJOORKE
9.9 CLITEMNESTRA «Sigo aquí donde maté a mi marido»
9.10 ARQUEÓLOGOS SOBRE EL TERRENO. FRAGMENTO DE LA DANZA DEL JARRÓN

CAPÍTULO 10: AGAMENÓN 2 (35′)
10.1 LA SABIDURÍA DEL CUERO (actuación de Schneemann)
10.2 SUEÑO DE AGAMENÓN Wiegenlied de Schubert. Contesta somnolienta sueño despierto acerca del eterno retorno…»
10.3 CLITEMNESTRA «Escúchame, te he dado tres hijas y un hijo…» «Cuando el mal se ha cebado con la reputación de una mujer…»


HORA DEL TERCER SUEÑO (35′)

«Tengo la sensación de que el tercer sueño me incitaba a seguir»


CAPÍTULO 10b: ELECTRA – ORESTES (45′)
10.4 V de VICTORIA / el Coro V de la felación
10.5 HOMBRE YOGUR mimados por los dioses
10.6 DESEO DE ELECTRA Y ORESTES CLAVANDO CUCHILLOS. ELECTRA «Mis noches eran muerte…»
10.7 ORESTES «¡Oh , Zeus, tú que observas los actos de todos fíjate en lo que he hecho…». ORESTES BAILA EL SIRTAKI.

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Contenido del sexto vídeo:

Sexta y última parte de Mount Olympus, viaje al corazón de las raíces míticas del hombre. Los artistas llevan 20 horas de trabajo sobre sus piernas. Su compromiso en escena es total. Este componente resulta explosivo, terminando en una explosión de fuegos artificiales…

CAPÍTULO 11: MEDEA (1:40)
11.1 DANZA VOGUE CON MARÍA CALLAS
11.2 MEDEA (María Callas) «Estoy acabada. He dejado mi cuerpo vacío de alegría…»
11.3 CORO DE FILÓSOFOS ORGÁSTICOS
11.4 MEDEA «Tengo que matar a mis hijos cuanto antes»
11.5 BIO-BOSQUE DE DIONISO
11.6 DIONISO «Solo les di una pizca de locura…Os alimentaré hasta que recuperéis la salud»
11.7 ESCENA DE MAQUILLAJE HOMBRE / MUJER Beim Schalfengehen de Richard Strauss
11.8 DANZA DE LA GUERRA
11.9 JASÓN Y MEDEA «Mataste a tu hermano solo para estar conmigo»

CAPÍTULO 12: ANTÍGONA (35′)
12.1 ¿¿¿ANTÍGONA HACIENDO EQUILIBRIOS SOBRE UNAS CADENAS??? Der Tod das ist die kuhle Nacht de Brahms
12.2 ANTÍGONA «Vuestras leyes no significan nada» «Vuestras leyes no significan nada» «Vuestras leyes no significan nada»
12.3 EL LAMENTO DE LOS ÓRGANOS (paliza a los órganos) CRÍSIPO «Me llamo Crísipo»
12.4 TIRESIAS «He oído a dos aves negras clamando un asesinato sangriento»

CAPÍTULO 13: ÁYAX (1:25)
13.1 SUEÑO DE ÁYAX EL PASTOR «Ya estuve demasiado tiempo despierto en el útero»
13.2 EL CORO DURMIENTE
13.3 EL HÉROE SALVANDO A SU PUEBLO
13.4 ÁYAX «¿Acaso la palabra ‘héroe’ os ofende?
13.5 CORO DE APNEA
13.6 EL CÁNTICO DE LAS BOLSAS PARA CADÁVERES O sleep why does thou leave me de Semele de Handel
13.7 FILOCTETES «Lo único que tengo para dar es mi herida»

CAPÍTULO 14: FIN (1:05)
14.1 LUCHA – BATALLA DE AMOR – BESUQUEOS «Quiero una vida sin interrupciones». CASCADAS DE ARENA
14.2 ESCENA DE CORRER «¿Acaso la palabra HÉROE os ofende?… Ahora dadme todo el amor que tengáis»
14.3 ENTWERK
14.4 DIONISO «¿Ya está?… E incluso eso, te lo aseguro, es tan solo el principio»
14.5 MUJERES y un nuevo comienzo
14.6 CORO «Recupera el poder, disfruta de la tragedia. Respira, solo respira e imagina algo nuevo»

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Crónica de «El grito en el cielo» de Eusebio Calonge

Fotografía: Víctor Martínez
Fotografía: Víctor Martínez

Guste más o menos, nadie podrá decir que la temporada que nos está ofreciendo el director artístico del Teatro Español, Juan Carlos Pérez de la Fuente, no está siendo variada en voces, estéticas e intenciones. Después de un mes en el que se han dado casi a diario llenos absolutos simultáneos en tres montajes muy dispares entres sí: la más comercial «Medea» con un reparto mediático encabezado por Ana Belén; el espectáculo de danza «El cínico» a cargo del consagrado bailarín y coreógrafo Chevi Muraday y el virtuosismo de Funamviolistas que ha cosechado un gran éxito en Matadero, llega, como guinda de ese tornasolado crisol de variedad escénica, el dardo de una de las compañías de personalidad más definida y poética más celebrada del panorama nacional como es La Zaranda. No en vano Juan Carlos Pérez de la Fuente fue uno de los primeros programadores en traer a Madrid a esta compañía. Corría el año 1998, ambos, el Centro Dramático Nacional y la compañía jerezana, celebraban por entonces su vigésimo aniversario de existencia, y Pérez de la Fuente, a la sazón Director del CDN, decidió apostar por esta compañía programando en la sala Olimpia «Cuando la vida eterna se acabe».

El nuevo trabajo de la veterana «La Zaranda», Premio Nacional de Teatro en el año 2010, se gestó de una forma diferente a sus anteriores propuestas. Y es que en esta ocasión el germen del trabajo no surgió como resultado de un proceso de reclusión. «El grito en el cielo» se fue ideando a través de una serie de ensayos abiertos que tuvieron lugar en el marco de una residencia artística en la Biennale de Venezia lo que contrasta con su habitual metodología «monacal» de creación. Otro hito que marcará la cronología de este montaje es que el proceso creativo fue simultáneo a la decisión de la compañía de abandonar Andalucía, hartos del ninguneo al que les han sometido políticos e instituciones durante décadas.

Ensayos en Venecia. Foto de Giorgio De Vecchi
Ensayos en Venecia. Foto de Giorgio De Vecchi

En mi opinión, «El grito en el cielo» presenta luces y sombras por igual. Entre las luces, una feliz descripción de las miserias que soportan en nuestro tiempo aquellos que se encuentran en las postrimerías de la existencia. El panorama desolador de unas instituciones incapaces de reconocer la humanidad de las personas allí ingresadas. La completa falta de una mirada comprensiva –y compasiva– a aquellos que se debaten con las inmerecidas servidumbres de la vejez. También entre los aciertos, el montaje ofrece una imaginería potente con momentos de gran hermosura que en lo luminoso recuerdan a Caravaggio y en la temática juegan entre la desolada resignación de los lienzos de Valdés Leal o la estética triunfal de los éxtasis escultóricos de Bernini. Las interpretaciones suman, incluso cuando el código se vuelve repetitivo y machacón. El movimiento procesional en escena –marca de la casa– evoca perfectamente la naturaleza peregrina de esta especie nuestra tan atribulada.

la zaranda víctor 2 iglesias
Fotografía Víctor Martínez

Sin embargo, creo que decisiones como estirar ad æternum cada uno de los hallazgos temáticos no favorece el ritmo. La repetición abusiva de buenas ideas (como los absurdos ejercicios que impone la gobernanta) termina resultando contraproducente.

Con todo, y sobre la indiscutible belleza formal del montaje, se impone en mí un irrenunciable escrúpulo frente al mensaje último del texto. Es cierto que a estas alturas nadie puede sentirse engañado con La Zaranda, su preocupación por la trascendencia de la existencia humana viene de muy lejos. Y desde el enorme respeto que me provocan todos los que son capaces de lanzar un mensaje que no sigua los postulados dominantes, creo que, en términos de administración del esfuerzo vital, no es inteligente ni saludable poner la esperanza última en aquello que acontece una vez superado el umbral de la muerte.

«Un manantial en el que borbotean estrellas» es una figura literaria hermosa, un eficaz dardo poético, pero también una invitación a la inacción en este tiempo y esta dimensión. Todo nuestro esfuerzo debe ser puesto en juego en esta existencia. Todas nuestras naves han de ser quemadas en esta orilla. Si de algo sirve anhelar un mundo mejor es para cambiar este en el que vivimos y morimos.

Aunque el mensaje trascendente que inocula La Zaranda se sirve lustrado por las bellas imágenes y recubierto de un engañosa pátina de interpretación subjetiva de cada espectador, en realidad es un postulado firme  que de forma tajante invita a creer en la realidad de un mundo mejor tras este mundo. El programa musical, muyCoro de peregrinos hermoso por cierto, no deja lugar a dudas:  Los primeros compases de la pieza con la que abre la obra, la obertura de la ópera de Richard Wagner, Tannhäuser, evocan el tema de la salvación celestial, otros temas surgirán en esta obertura, como el tema del sufrimiento que tendrá su equivalente escénico en la miserable existencia que llevan los ancianos en el geriátrico. El tema de la salvación celestial será completamente desarrollado en otra de las piezas que se incluyen en el espacio sonoro de «El grito en el cielo», esto es, en el famoso Coro de peregrinos también del Tannhäuser.

Y si estas piezas ya empujan de forma irresistible el sentido de la dramaturgia hacia una solución –la salvación– que se encuentra fuera de las dimensiones de la realidad física, la siguiente propuesta musical supone subir un nivel en la innegable profesión de fe que La Zaranda sirve con sigilo entre chascarillos y bromas que el público recibe divertido. Me refiero al  hermoso himno Adoro te devote, de Santo Tomás de Aquino cuyas rimas expresan anhelos tales como:

Foto: Josep Aznar
Foto: Josep Aznar

Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego,
que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.

La verdad no es patrimonio de nadie y, por muy grande que sea mi prejuicio, no puedo dejar de respetar las construcciones mentales con que otros persiguen aliviar el peso de la existencia, pero creo que haya o no haya algo después, para poder cumplir con plenitud esta existencia, tenemos que vivirla como si después de ella solo nos esperase un silencio eterno.


Compañía La Zaranda

Dramaturgia: Eugenio Calonge

Dirección Francisco Sánchez (Paco de la Zaranda)cartel original

Elenco:
Celia Bermejo
Iosune Onraita
Gaspar Campuzano
Enrique Bustos
Francisco Sánchez

Ficha artística
Música: Overtura de Tannhäuser. Richard Wagner; transcripción del mismo tema para piano y órgano de Franz Liszt; de esta misma ópera el Coro de peregrinos; Adoro te devote. Santo Tomás de Aquino; Mambos. Pérez Prado

Iluminación: Eusebio Calonge
Espacio escénico: Paco de la Zaranda
Cartel: Víctor Iglesias
Fotografía: Juan Carlos García y Víctor Iglesias
Coordinador de transportes: Eduardo Martínez

Una Producción del Teatro La Zaranda con la colaboración del Festival Temporada Alta y la Biennale di Venezia Realizada en el año de gracia de 2014


Crónica de «40 años de paz» de Pablo Remón

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Foto: Flora González Villanueva

[Actualización 17 de febrero de 2015]

40 años de paz” de Pablo Remón / La_Abduccion, ha obtenido cuatro candidaturas a los Premios Max: mejor espectáculo revelación; Pablo Remón, mejor autor revelación; Fernanda Orazi, mejor actriz protagonista y Emilio Tomé, mejor actor de reparto

En una coyuntura de oferta escénica hiperdimensionada como la que estamos viviendo en Madrid, la proposición más anhelada por todos los que intervienen en el proceso de creación teatral es «Entradas agotadas». Esta minúscula composición gramatical es cada vez más esquiva, por lo que podemos estar seguros de que, cuando se produce, es que realmente estamos ante un producto sobresaliente. Pues bien, eso es precisamente lo que ha ocurrido con «40 años  de paz» durante su presentación en la Sala Negra de Teatros del Canal como obra integrante de la programación del XXXIIII Festival de Otoño en Primavera.

Captura

Lo cierto es que, después del buen regusto que había dejado su anterior trabajo, «La abducción de Luis Guzmán», muchos estábamos deseando comprobar si esta incursión en el teatro de Pablo Remón, guionista cinematográfico –«Casual Day» (2007) o «Cinco metros cuadrados» (2011)–,  se iba a quedar en una experiencia más de un creador multidisciplinar o iba a ser el primer hito de una nueva carrera dramatúrgica.

Pues bien, a tenor de lo que vimos los afortunados que pudimos asistir a esta nueva función, está claro que Remón no solo tiene la vocación sino que además cuenta con la inspiración, la técnica y la sensibilidad para hacerse un hueco entre nuestras voces escénicas más interesantes.

Las claves de una dramaturgia absorbente 

«Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada». ‘Ana Karenina’, Tolstoi.

En «40 años de paz» Remón vuelve a tratar el tema de una familia en crisis. Una casona venida a menos y unos personajes que pivotan sobre un elemento icónico: una piscina abandona que funciona como una magnífica metáfora del hundimiento familiar de los García-Morato y, a su vez, del desbarre en el que ha terminado una era que comenzó con grandes expectativas.

  1. El ambiente

    piscina
    Foto: Flora González Villanueva

    La primera imagen que percibe el espectador –un grupo familiar que toma el sol alrededor de una piscina completamente descuidada– es profundamente eficaz a la hora de definir el tono y la intención de la dramaturgia. (A mí me evocó las destartaladas estancias –y cabezas– de las Beales en la mítica «Grey Gardens»). Desde ese primer instante se hace difícil contener la curiosidad sobre las circunstancias de estos personajes incluso antes de que hayan comenzado a hablar.

  2. El ritmo

    La narrativa es servida con agilidad ya que se estructura en una sucesión dinámica de escenas muy sugerentes que van presentando a cada personaje y sus circunstancias. Además, cada escena cuenta con un narrador que apostilla –con una buena dosis de ironía– lo que está sucediendo. El tempo de los diálogos es completamente fluido y las transiciones son impecables consiguiendo un efecto de inegración perfecta de las escenas.

  3. El atractivo de los personajes

    Todos los personajes –una madre enferma de soledad; un hijo poeta maldito; otro hijo genéticamente amoral; una hija profundamente desubicada– comparten el mínimo común denominador de un cierto desequilibrio mental y de una marcada desazón vital. Los personajes principales resultan reconocibles, podríamos incluso decir que son tolerablemente arquetípicos, pero ninguno está carente de sorpresa. Por otro lado, junto a los miembros de la familia y los sucesivos narradores, aparecen unos personajes secundarios fabulosos –estupendo el personaje del DJ– que se convierten en una verdadera fuerza impulsora de la trama.

  4. La narrativa

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    Foto: Flora González Villanueva

    Sería posible que el título despertase algunas reticencias. NadaRemón 1 hay menos motivador que enfrentarse a una dramaturgia de esas que, con la excusa de ser pedagógicas, se acaban convirtiendo en meras transmisoras del dogmatismo ideológico del autor. No van por ahí los tiros.  En «40 años de paz» hay un reproche para la inmoralidad del hermano facha, pero también para la inconsistencia del hermano poeta homosexual o, incluso, para la manía de la hermana –la tercera vía– de justificar su existencia a través de un maniqueo victimismo. Pero, junto con la amonestación, el autor también ha tenido una mirada benigna hacia todos sus personajes. Además, la dramaturgia está inteligentemente salpimentada de humor e ironía. Otro elemento que seduce al espectador es la magnífica creación de alguna de las escenas como la charla entre el DJ y Ricardo donde aflora el extraordinario y gogoliano relato onírico de la épifanía del DJ durante su asistencia a un funeral con la aparición de la enigmática y menuda señora costarricense portando una sandía (para mí uno de los momentos de mayor calidad literaria de esta dramaturgia).

  5. La interpretación y la dirección

    Pablo Remón vuelve a dirigir a los tres actores que ya estuvieron en «La abducción de Luis Guzmán» y a ellos se une la magnífica Fernanda Orazi. Los cuatro hacen un trabajo actoral muy afinado con las complicaciones inherentes al desdoblamiento en varios personajes. Todos merecen una sonora felicitación.  Destaco, por la filigrana de los matices, la precisa gestualidad y la vis cómica, el trabajo fascinante de Francisco Reyes. Asimismo, por lo bien ensamblada que se encuentra esta exigente maquinaria interpretativa y por los aciertos escénicos, creo que es de justicia felicitar a Remón también en su dimensión de director del montaje.

«40 años de paz», es un trabajo inteligente, bien armado, bien dirigido e interpretado y por eso necesariamente merece una larga temporada en alguna sala de referencia de  esta ciudad.


Ficha: 

Texto y dirección: Pablo RemónRemón 2

Intérpretes:

Francisco Reyes: RICARDO, el hijo mayor + NARRADOR 1 / EL GENERAL / MARCOS / CUIDADOR / CONSTANTIN

Fernanda Orazi: JULIETA, la madre + NARRADOR 2 / CAJERA / ALEXANDRA / VECINA
Emilio Tomé:  ÁNGEL, el hijo menor + DJ / NARRADOR 3 / PSICÓLOGO / LUIS MURILLO
Ana Alonso: NATALIA, la hija mediana + CRIS / NARRADOR 4

Ayudantes de dirección: Raquel Alarcón y Rennier Piñero
Producción: Silvia Herreros de Tejada
Iluminación y espacio sonoro: Eduardo Vizuete y David Benito
Escenografía y vestuario: CajaNegra TAM

FotografíasFlora González Villanueva

Dossier aquí.

Duración: 1:45 minutos.


Próximas funciones:

Jueves a domingo desde el 23 junio al 3 julio  en Teatro del Barrio.

Entradas aquí


El día 8 de febrero de 2016 tuve la oportunidad de charlar con Pablo Remón y Ana Alonso sobre en el programa Enunentreactoradio de José Antonio Alba y la presencia de la maravillosa Moira Lagarde.
Aquí el podcast de ese programa: Entrevista a Pablo Remón (a partir del minuto 00:36)

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Foto: Flora González Villanueva

Crónica de «Cuando todos pensaban que habíamos desaparecido» de Vaca 35 y TeatrodeCERCA

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Vaca35 Teatro en Grupo

La segunda de las propuestas que nos presenta el Teatro Español en el Ciclo de teatro latinoamericano es, según sus autores, «una creación colectiva de gastronomía escénica, con base en la comida, sobre la celebración del Día de Muertos y el cruce de dos tierras​». Se trata de una colaboración entre Vaca 35 Teatro en Grupo (México) y TeatrodeCERCA (España). Fruto de esta entente artística transoceánica ha surgido un diálogo entre dos maneras de enfrentarnos a la muerte aunque, en mi opinión, el resultado es, sobre todo, una dramaturgia propicia para reflexionar sobre la vida…cuando todos 6

Que el corazón de la vida familiar está en la cocina nos lo deja bien claro la etimología: la palabra que hoy usamos como sinónimo de refugio protector o lugar último de pertenencia, el término «hogar», no hace referencia a otra cosa que al fuego en donde antaño se reunía la parentela para confortarse a su calor o para preparar las diarias colaciones. La cocina es el ónfalos de la agrupación nuclear humana.

El animado cacharreo, los aromas y sabores, los estímulos sensoriales y el trajín presuroso que impone la liturgia de las recetas, son un fértil campo de cultivo de esos recuerdos medulares que se sueldan a la cara interna de los huesos y nos acompañan toda la vida.


La persistencia de la música

Otro elemento decisivo de este montaje es la presencia de la música que ayuda a marcar el ambiente emocional y a señalar el lugar geográfico. Estas hermosas melodías funcionan, asimismo, como un eficaz catalizador de recuerdos. La voz llena de colores de Diego Paqué y los acordes de su guitarra son, por mérito propio, un personaje más de esta función coral.

José Rafael«Cuando todos pensaban  que habíamos muerto» evoca, en una clave que recuerda al del falso documental, aromas de infancia, voces queridas, palabras que quedaron grabadas y músicas que nos trasportan a un pasado que, a fuerza de añorarlo, tal vez solo existió en nuestra imaginación. La elaboración de unos cuantos platillos (alubias con chorizo, salmorejo, puré de verduras, chiles rellenos y el delicioso huauzontle) es la excusa para que cada actor-cocinero comparta recuerdos (reales o imaginados) e invoque a queridos ausentes. Las historias que se desgranan impactan porque son muy similares a las experiencias que podría tener cualquiera de los espectadores. Por eso, no es difícil percibir que del estremecido silencio del patio de butacas –apenas interrumpido por el borboteo de los guisos en ebullición– a veces, se escapa indiscreto, un suspiro de melancolía compartida.

Las alegrías del Día de Muertos

cuando todos 4Comprender –y admitir– la muerte sirve para entender la vida y, sin embargo, especialmente en Europa, tenemos una relación esquiva y sombría con la parca. Los muertos son proscritos de nuestras charlas, se impone a los que se han ido la damnatio memoriae en aras de conservar la ecuanimidad de ánimo de los que quedan. Y cuando no tenemos más remedio que mencionarles lo hacemos con las aparatosas solemnidades que nos impone la religión que obligan a convertir a los muertos en efigies. Parece ser que en México y en algunos otros lugares de Latinoamerica los vivos y los muertos se relacionan en mejores términos ya que el tabú hacia «la flaca, la huesuda» es más débil. Mientras haya alguien que los recuerde nadie abandona completamente su casa solo por el hecho de haber muerto. Se puede mentar a3 los muertos y pensarlos divertidos y hasta achispados. Se les imagina ansiosos de las cosas que les complacieron en vida, por eso, en su día, el Día de Muertos, se les festeja con mucho aparato de música, comida y bebida. Esta sensibilidad tiene sus raíces en la época precolombina cuando de los 18 meses del calendario mexica seis estaban dedicados a los difuntos.

Pero este cruce de miradas desde ambos lados del Atlántico da para mucho más. Esta dramaturgia que tiene tanto de festín gastronómico como de ceremonia expiatoria reflexiona también sobre la violencia, sobre el racismo, la aculturación, la inmigración y muchas de las lacras que afectan a nuestras dos sociedades. La estructura expositiva aparentemente anárquica, los estados de ánimo cambiantes, las músicas variadas y la embriagadora multitud de aromas favorecen una inmersión total del espectador que queda atrapado en las redes emocionales que extienden en el escenario.

Atribulados pero ciertamente también consolados salimos de este montaje generoso de emociones con la sensación de no haber sido espectadores pasivos sino parte activa del misterio de la vida y de la muerte, del encuentro y de la eterna despedida.

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Ocho años de Vaca 35 Teatro en Grupo

Hasta llegar la montaje objeto de esta crónica –el primero producido y estrenado en España–, en Madrid hemos tenido la suerte de poder ver una buena parte de las producciones de Vaca 35 Teatro en Grupo en sus ocho años de existencia. «Todo lo que necesita una actriz es un gran texto y ganas de triunfar», un montaje feroz que usaba como disparador «Las criadas» de Jean Genet, una función que provocaba delirio y estupefacción a partes iguales. Otro de las responsables de mi idilio con esta compañía fue la fascinanate «Casualmente» basada en la de Milan Kundera, especialmente en «La insoportable levedad del ser». Más que ver una función de teatro daba la sensación de que la vida misma se estaba paseando frente a nuestros ojos. «Este recuerdo ya nadie te lo puede quitar» navegaba por las tormentas silenciosas que provoca la insatisfacción, por el dolor de fondo que destila el tedio vital. Por último, «Cuando todos pensaban que habíamos desaparecido» fue estrenada en Fira Tàrrega, posteriormente fue programado en el OffVillaroel y también en el FIT de Cádiz.

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Cuando todos pensaban que habíamos desaparecidoCartel español

Creación y dramaturgia colectiva
Dirección: Damián Cervantes
RepartoDiana Magallón, Mari Carmen Ruiz, José Rafael FloresCristina Gamiz, Jorge Yamam

Música: Diego Paqué
Producción Vaca 35 Teatro en GrupoFira TàrregaNau Ivanow / IberescenaMéxico en Escena

Dossier aquí:



Funciones:

Del 12 al 15 de noviembre de 2015
Sala Naves del Español – Sala Max Aub
Horario De jueves a sábado 20.30h. Domingos 19.30h.
Precio 15€ 1 espectáculo. Abono para los 3 espectáculos del ciclo: 36€

Entradas aquí
Duración 1h. 30min. aprox. (sin intermedio)



Crónica de «The Flick» de Annie Baker

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Nos recordaba el otro día, Elizabeth Perry –uno de los personajes de «Cuando deje de llover»–, como hasta Diderot no se consideraba que la vida de la gente «sencilla» fuese un material con potencial teatral suficiente como para protagonizar el hecho dramático. A partir del filósofo y dramaturgo francés se superó esta convención y los ojos de autores y espectadores enfocaron con gran interés a la pujante burguesía. Por supuesto, el peaje que tenían que pagar esos personajes sin lustre nobiliario era que sus vidas debían estar sometidas al estrés de situaciones externas de excepcional complejidad como la guerra o graves conflictos familiares o sociales, etc. Prácticamente hasta Chéjov, la vivencia interior del personaje, no fue suficiente aliciente para que éste pudiera justificar su presencia en el escenario. A partir del autor ruso no importa tanto lo que está ocurriendo en el entorno del personaje sino cómo se está desarrollando la experiencia interior de éste.

The Flick, premio Pulizter 2014 al mejor drama, comparte aspectos del teatro de Chéjov, por ejemplo, una narrativa en la que la superficie se muestra generalmente estática pero con unos personajes en cuyo interior bullen tormentas difícilmente tolerables. La autora, Annie Baker (1981), también emula a Chéjov al introducir elementos o situaciones que no hacen avanzar la narrativa pero que tienen un efecto apreciable sobre la atmósfera.

El implacable rodillo de la existencia

Tres empleados no cualificados de un destartalado cine de barrio comparten –además de un sueldo basura– la frustración por la faltaflick 5 de perspectivas, la dificultad para desarrollar su propia identidad y la lacerante sensación de no encajar en su entorno. El espectador irá conociendo, a través de pequeños, pero significativos, gestos y sutiles claves de texto y escenografía, la personalidad y el conflicto de Sam (Rodrigo Ramírez), el empleado más veterano –y el de más edad–; Rose (Teresa Mencía), la joven inadaptada que trasmite inseguridad y desdén a partes iguales; Avery (Mikel Bustamante) el freaky del cine con problemas adaptativos y de identidad sexual.

Realismo feroz, ironía y humor hacen que la primera parte la obra resulte una experiencia hipnotizante para el espectador. Los personajes limpian la basura de los otros mientras dejan vislumbrarThe flick 2 los estragos que tienen que soportar para lidiar con su propia basura emocional. The Flick no trata, como tantas otras  dramaturgias, sobre estrategias para encontrar la felicidad, sino que, dando esa posibilidad por perdida, reflexiona sobre tácticas para sobrellevar la frustración que provoca una vida con pocas expectativas sin dejarse aplastar por el implacable rodillo de la desesperanza. El objetivo es, por tanto, encontrar un mecanismo que permita administrar el vacío existencial con suficiente constancia de ánimo para dar una cierta imagen de normalidad y de pertenencia a un mundo en el que se saben desubicados.

Un divertimento del montaje son las constantes referencias cinematográficas y juegos que realizan Sam y, sobre todo, Avery, algunas de las cuales hacen guiños o vuelcan carga simbólica sobre la trama. Especialmente significativa es la mención a Pulp Fiction, “la última obra de arte del cine americano” según Avery. De esta cinta se menciona varias veces el pasaje en el que el personaje que representa Samuel L. Jackson cita a Ezequiel (25:17). Un texto que cobrará todo su significado dramático en la conclusión de la obra.the flick 6

Otro de los temas sobre los que pivota la dramaturgia es la búsqueda al autenticidad. Una preocupación muy del siglo XXI que preocupa especialmente a Avery, pero que no es ajeno a Rose. En diferentes momentos ambos confiesan su frustración por no ser capaces de conocerse mejor (a sí mismos). Este hándicap les inhabilita para presentarse ante el mundo de la forma natural y auténtica con la que ellos consideran que deberían interactuar con los otros.

Este texto que aborda problemáticas de gran actualidad pone sobre la mesa una serie de preguntas importantes que no se responden y quedan revoloteando en la cabeza del espectador. Como digo la estructura es brillante al principio pero a medida que avanza el texto pierde un poco del hipnotismo inicial debido a la querencia de Baker por introducir subtramas y elementos que no hacen avanzar la narrativa o cuyo significado ya ha sido suficientemente expuesto. En cualquier caso una dramaturgia interesante porque habla sobre nosotros, nuestros valores, nuestros conflictos y sobre el desafío que supone llevar con dignidad una existencia que tantas veces resulta demoledoramente decepcionante.

El montaje de Theatre for the people

El montaje que presenta Theatre for the people destaca por la solvencia de los intérpretes y una dirección llena de matices.

Adán Black ha realizado alguna pequeña adaptación en los personajes. Avery en el texto original es un afroamericano y Rose tiene un aspecto más marginal (pelo teñido de verde, ropa holgada unisex) que el personaje que encarna Teresa Mencía. Para la autora –gran amante del lenguaje cinematográfico– los personajes representaban la triada perfecta de los donnadies  del cine: el judio (sam), el afroamericano (Avery) y la mujer (Rose).

Frente a tantas otras salas con una programación errática o sencillamente demasiado conservadora, Theatre for the people, vuelve a ofrecer una dramaturgia contemporánea, absolutamente interesante y la ofrece con unos estándares de calidad sorprendentes habida cuenta de las limitaciones del espacio.

Espero que este montaje pueda tener una vida mucho más larga, más allá del loable trabajo de investigación y exhibición de Theatre for the people.

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Premios:

Premio Pulitzer Categoría Mejor Drama 2014The flick1
Premio OBIE Mejor Dramaturgia, 2013 (Off-Broadway Theater Awards)
Premio Susan Smith Blackburn 2013
Nominada al Premio Drama Desk a la mejor obra, 2013
Nominada al Premio Lucille Lortel a la mejor obra, 2013
Finalista al premio del Círculo de Críticos de Nueva york a la mejor obra, 2013


Ficha:

Autoría: Annie Baker

Dirección y traducción: Adán Black

Elenco:
Rose…Teresa Mencía
Avery…Mikel Bustamante
Sam…..Rodrigo Ramírez
The Dreaming Man/Skylar..José Ángel Trigo


Próximos pases:

 

Entrada gratuita: Se entregan en la puerta de la sala el día de la función, media hora antes del comienzo del pase, un máximo de 2 entradas gratuitas por persona hasta completar aforo de 30 personas.

Domingos de noviembre de 2015 a las 20:00

 Días 8, 15, 22 y 29 de noviembre