Crónica de «La Realidad» de Denise Despeyroux

 

la realidad

La Realidad” es un proyecto fruto de la colaboración entre la dramaturga uruguaya, Denise Despeyroux y la actriz y directora argentina Fernanda Orazi, ambas, para fortuna de nuestro panorama escénico, afincadas en España hace muchos años.

Lo primero que llama la atención de esta propuesta es la originalidad del montaje: Dos hermanas gemelas, ambas interpretadas por una potentísima Orazi, se comunican a través de Skype. A una, Andrómeda, la tenemos en escena y a la otra,Luz, la vemos en la pantalla donde se reproduce la videoconferencia. Una se encuentra, tanto en lo físico como en lo mental y emocional, en las antípodas de la otra. Últimamente sus conversaciones a distancia son frecuentes, están preparando algo…

En los escasos minutos que uno tarda en meterse en la trama es inevitable preguntarse por las dificultades que habrá supuesto para la actriz y para la directora no sólo interpretar a los dos personajes sino estar en escena al mismo tiempo con ambos; conseguir que el diálogo entre la actriz de carne y hueso y la actriz grabada fluya con naturalidad, que las réplicas estén siempre ajustadas y hacer, en fin, que toda la maquinaria funcione con precisión. Por supuesto, este “más difícil todavía” se puede hacer con una actriz de la capacidad de Fernanda Orazi, a otros creadores, que se sientan tentados de semejante aventura, les podríamos hacer la advertencia televisiva: “Esta representación es potencialmente peligrosa y está hecha por especialistas, no intenten reproducirla en sus obras”.

Con respecto al texto hay que decir que resulta interesante, muchas veces se vuelve muy divertido y, a en no pocas ocasiones, alcanza momentos de gran belleza lírica. En contrapartida algunos de los interrogantes del planteamiento original de la obra quedan inconclusos lo que provoca un poco de frustración en el espectador.

Quizá, en la construcción de los personajes se haya hecho un mayor hincapié en favorecer que estos tengan la oportunidad de expresarse mediante frases hermosas, conmovedoras reflexiones o divertidas ocurrencias, que en intentar explicar el porqué del desenlace. Esa exigencia de lucimiento expresivo hace que en algún momento los personajes de las hermanas adolezcan de cierta falta de coherencia.

Por otro lado, la reflexión sobre la realidad, que planteaba el montaje, el análisis de la forma en que cada uno la gestionamos o el estudio sobre cómo podemos imitar a alguien por dentro, queda bastante diluida, por lo que al final de la función nos preguntamos ¿Cuál era el mensaje? ¿Hemos llegado realmente a donde nos ha prometía este intrigante planteamiento?

Los personajes que no aparecen pero que son mencionados por las hermanas han sido dibujados con pinceladas de trazo grueso ya que prácticamente lo único que conocemos de ellos son sus encantadoras extravagancias. Las anécdotas sobre ellos son muy divertidas y funcionan realmente bien, siendo uno de los mayores alicientes de esta propuesta. De hecho, estos personajes apenas nombrados resultan tan atractivos que la información que de ellos recibimos se antoja demasiado sucinta para poder imaginarlos en su exótica complejidad y, aun menos, para conseguir entender el origen de los conflictos que se presentan durante la obra que han provocado que una hermana se haya mudado a la otra parte del mundo y que la otra se sienta infravalorada.

Con respecto a las hermanas tampoco presentan, a lo largo de la función, unas personalidades completamente estables. En un primer momento una de las ellas muestra rasgos marcadamente neuróticos mientras que, en oposición, la otra parece disfrutar de cierta estabilidad, pero, al avanzar la trama, se rompen estos esquemas sin que se entienda totalmente el origen de esta evolución más allá de, quizá, para permitirles desplegar su capacidad de enunciar frases chocantes a la una -muy divertida la narración de la experiencias psicotrópico-hinduistas de Luz– y sentencias de gran belleza a la otra “amar, como se ama a los muertos”. Las opciones para el lucimiento de la actriz son muchas y, para disfrute del público, Orazi las aprovecha todas.

La obra, según ha comentado la autora, fue escrita con gran rapidez para presentarla en la primera edición del Festival FRINGE (2012) de Madrid pero posiblemente volvamos a ver a esta peculiar familia en un futuro proyecto de Denise Despeyroux que podría llevar el sugerente título de “Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales” -de nuevo una frase contundente llena de lirismo-. Tal vez entonces podamos saciar nuestras ansias de conocer más sobre la vida de las hermanas y la de su familia.

En resumen, un propuesta muy interesante que gustará a todos los que disfrutan de una buena interpretación, de hecho esta es una interpretación sobresaliente, y que encantará a todo ese público que conecta especialmente con los códigos del teatro de las emociones, el diálogo fluido y el humor inteligente.

Reparto:
Fernanda Orazi

Dirección:
Denise Despeyroux

Vídeo:
Bokeh Artes Audiovisuales

En septiembre 2013 en la Sala Triangulo de Madrid

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