«Pobre niña rica, reflexiones sobre el Festival de Mérida» por Miguel Pérez Valiente

La protagonista de esta telenovela es Consuelo Villagrán García-Mora, una joven extremadamente tímida que ha sido apartada de sus amigos Desde niña, su madre, Doña Teresa García-Mora, y su hermano mayor, Carlos, la han hecho sentir estúpida y fea y ha utilizado a Consuelo como sirvienta.
La protagonista de esta telenovela es Consuelo Villagrán García-Mora, una joven extremadamente tímida que ha sido apartada de sus amigos. Su madre, Doña Teresa García-Mora, y su hermano mayor, Carlos, la han hecho sentir estúpida y fea y han utilizado a Consuelo como sirvienta.

Consuelo Villagrán García-Mora tiene un nombre con el empaque que corresponde a su estatus de rica heredera. Sin embargo, aquellas personas encargadas de velar por su bienestar, no solo la han desatendido, sino que la han convertido en el turbio instrumento de sus ambiciones. Resultado de esta dejación, el largo nombre de Consuelo ha quedado reducido a una cáscara hueca que provoca la sorna de sus compañeras de colegio…

Si el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida fuese una colegiala mexicana seguro que haría buenas migas con la niña Consuelo, porque ambas tendrían muchas cosas en común. El Festival también tiene un nombre elongado y prometedor, como de debutante acaudalada. Y, como pasa con el nombre de la heredera, la mala gestión de aquellos encargados de su bienestar,  a saber, la Junta de Extremadura y el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico, ha provocado que dicha nomenclatura vaya perdiendo significado y, a la vista de la programación de la 62 Edición del Festival, puede que esté a punto de quedar tan calcificado como el de la pobre niña rica.

«¿Internacional?», «¿Clásico?», «¿Teatro?», todo queda en suspenso. Por ahora parece que lo único cierto es lo de «Mérida».


DE UNAMUNO Y MARGARITA XIRGU A LA DÉCIMA MUSA. ¿QUÉ HA PODIDO SALIR TAN MAL?

La décima musa con Paloma San Basilio, espectáculo inaugural de la 62 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

El maltrato que sufrió Consuelo hicieron que se sintiese estúpida y fea. Si pensamos en la programación de la última temporada del Festival, con una decidida apuesta por montajes «populares», dirigidos a un sector de la audiencia que se complace con la presencia de caras «famosas» en el escenario y escenografías lustrosas con mucho aparato de mozos guapos vestidos de romanos, podemos afirmar que muchas propuestas del Festival están siendo percibidas como absurdas y, si no completamente feas, sí carentes de verdadero atractivo.

Este empeño en la superficialidad resulta especialmente decepcionante, si se tiene en cuenta que el germen del Festival fue un montaje de Medea de Séneca, traducción de Miguel de Unamuno, que en el año 1933 protagonizó la actriz Margarita Xirgu, la impulsora de este proyecto, que marcaría uno de los hitos culturales de la II República Española.

medea 1933

Hasta Mérida se trasladó el presidente Azaña, algunos de sus ministros, entre ellos el de Instrucción Pública, el director de Bellas Artes, el alcalde de Madrid, el embajador de Italia, que entrega una corona como regalo de Roma a Mérida, y destacadas personalidades de la intelectualidad y del arte. El teatro reunió a más de 3.000 espectadores llegados de todas partes


LA TORMENTA PERFECTA 

El Consorcio del Patronato del Festival de Teatro Clásico de Mérida, realizó directamente, hasta el año 2011, todas las funciones de programación, dirección, organización, gestión, ejecución, control supervisión y liquidación del conjunto de las actividades del Festival.

A finales de 2010 la actriz y directora Blanca Portillo fue nombrada directora artística del Festival asumiendo su responsabilidad junto con la productora Chusa Martín como su adjunta.

En pocos meses ambas descubrirían que la gestiónblanca económica del Festival estaba lejos de ser trasparente y, a pesar de sus repetidos requerimientos, esta opacidad no se resolvió, por lo que pronto, incluso antes de que empezase la 57 Edición, ya tenían decidido que no seguirán en el cargo al año siguiente.

Por otro lado, y a pesar de una programación atractiva con nombres muy interesantes (Helena Pimenta, Laia Ripoll, Ernesto Caballero, etc.), la taquilla se resintió en un año en el que el azote de la crisis golpeaba con contundencia.

Además, afloraron irregularidades antiguas en la gestión que llevaron al incoamiento de cinco procedimientos penales en tres juzgados de primera instancia de Mérida tras una primera denuncia presentada por la gerencia del festival el 26 de mayo de 2012 a instancias del Consejo Rector. Estas diligencias se concretaron en cinco imputaciones, entre ellas las de Pedro Salguero, gerente del Festival hasta 2011 y Agustín Sánchez Moruno, exsecretario general técnico de la Consejería de Cultura, imputados por malversación y estafa, respectivamente. Resultado de esta investigación también afloró la deuda del Festival que en 2011 alcanzaba la astronómica cifra de más de cuatro millones de euros.

Por si todo esto fuera poco, 2011 fue año de elecciones autonómicas y los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, usaron el Festival como arma arrojadiza.


CAMBIO DE RUMBO. «Bienvenido, Mister Marshall»

Favorecido por el cambio político que se produjo en la Junta de Extremadura tras las elecciones de mayo de 2011 con la victoria del Partido Popular en las elecciones autonómicas, a partir del año 2012, el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico aprueba un cambio en el modelo de gestión de su actividad y decide contratar con una empresa privada todas y cada una de las funciones de gestión del Festival de Teatro, para ello el Consorcio establece para la empresa privada por un lado una contraprestación económica fija más las cantidades que pudiera obtener por la venta de entradas a los espectadores de las representaciones teatrales y espectáculos que esa misma empresa privada lleva a cabo y cuyo importe hace íntegramente suyo hasta una cantidad determinada.

Y aquí está la clave del nuevo modelo: La cantidad total percibida por la empresa privada resulta variable en función del montante que se obtenga por la venta de las entradas.

Es normal que una empresa privada, cuyo objetivo legítimo es maximizar sus beneficios, haga lo posible por asegurar su ganancia y, en este caso, eso pasa por aumentar los ingresos de la taquilla, por supuesto sin incurrir en demasiados «riesgos». Evidentemente, en el corto plazo, la estrategia menos arriesgada para conseguir una gran taquilla es huir de los espectáculos que puedan resultar «difíciles» para el público mayoritario. De hecho, se impone apostar por lo «popular» –usando la acepción más  peyorativa del término–; por las dramaturgias «puré»; por los reclamos con caras famosas y el humor zafio. En definitiva, por todo aquello de escaso interés artístico pero con gran tirón para el público masivo.

Por supuesto, de esta situación no tiene la culpa la empresa privada, los responsables son la Junta de Extremadura y el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico que son los que determinan que la contraprestación por la gestión de un evento cultural como es este Festival esté directamente relacionada con los ingresos de la taquilla favoreciendo que la empresa privada apueste por espectáculos populares.


LA EFICAZ GESTIÓN ECONÓMICA DE PENTACIÓN

La empresa elegida fue Pentación. Dirigida por el productor teatral Jesús Cimarro y presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA), es una solvente productora teatral que, además desde 2005, gestiona el Teatro Bellas Artes y el Teatro de la Latina.

A nivel económico, la gestión de Cimarro desde el año 2012 al 2015 ha sido positiva, tanto el número de espectadores como los ingresos en taquilla han ido incrementándose año tras año alcanzando en la edición de 2015 un total de 93.946 espectadores en la programación del espacio principal, el Teatro Romano, lo que supone un incremento del 13,7 % sobre los datos de 2014. En ese año, el número de asistentes para el conjunto de las actividades del festival (Off en el Templo de Diana, pasacalles y sedes de Medellín y Regina) alcanzó la cifra récord de 158.302 espectadores, un 28,30% más que en 2014.

Evolución de espectadores en el espacio principal. Fuente: Pentación
Evolución de espectadores en el espacio principal. Fuente: Pentación

El superávit acumulado en los ejercicios 2012-2015 sobre las ventas de taquilla esperadas –hasta 2015 se partía de un objetivo por edición un millón de euros–, que ha ascendido a 1.628.000 €  (198.040,45 € en 2012; 456.218,40 € en 2013; 449.059,34 € en 2014 y 525.000 € en 2015), se han usado para pagar las cuotas del préstamo de tres millones de euros que se suscribió para afrontar la monumental deuda que había acumulado el Festival hasta el año 2011.

A pesar de algunas discretas aportaciones de patrocinadores privados y de una aportación del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, el respaldo económico del Festival recae básicamente en la Junta de Extremadura que, a través de la Consejería de Cultura, aportó en 2015 casi el 80 % (1.979.000 €) del presupuesto del Festival que esta edición fue de 3,5 millones de euros.

cheque
En una escena algo teatral, el empresario Jesús Cimarro hace entrega al entonces Presidente de la Junta de Extremadura, el popular Monago, de un cheque simbólico con el superávit de taquilla obtenido en la edición del año 2013. Aunque da la impresión de que la donación se produce por graciosa iniciativa de Cimarro, en realidad, se hace en virtud del cumplimiento de las condiciones del contrato firmado entre ambas partes. Foto: GOBEX publicada en el Diario de Extremadura

Evidentemente para la empresa los datos también fueron muy positivos ya que, además de los ingresos por canon fijo y, por venta de entradas, los espectáculos coproducidos entre la propia Pentación y el Festival de Mérida –ensayados y rodados en el Festival–, viajaron a Madrid para ser exhibidos en las salas gestionadas por Pentación (Teatro de la Latina y Teatro Bellas Artes). ¡Todo  queda en casa!

Finalizado el Festival, el Consejo Rector aprobó las cuentas de 2015 en base a unos gastos de 4,9 millones, y unos ingresos de 5,1 millones, cifrando la Junta un remanente positivo de 686.000 euros.

ÉXITO ECONÓMICO RELATIVO

Aunque estos datos son ciertamente positivos, para ponerlos en contexto, podemos comparar con los datos económicos del Festival de Avignon que, con un presupuesto de 13,3 millones de euros, la ciudad recibe un impacto económico de 23,3 millones de euros (sin contabilizar los ingresos obtenidos por la programación Off o los encuentros profesionales). Por su parte el Festival de Edimburgo atrae a una audiencia media de a 400.000 personas.


RÉDITO  ARTÍSTICO 2012-2015

A nadie se le escapa que apostar por Lolita, Ana Belén o por Pablo Abraira como ganchos artísticos en vez de, por ejemplo, Angélica Liddell o Jan Fabre, va a determinar el riesgo que se asume, los ingresos en taquilla, el lugar de procedencia de los espectadores y, por supuesto, la repercusión internacional.

Nulo impacto exterior

A este último respecto, y muy a pesar del delirante autobombo que se hace el Festival, como evento internacional hay que admitir que el impacto que tiene es nulo, algo bastante lógico habida cuenta de la inexistencia de compañías o montajes foráneos (contradiciendo la supuesta internacionalidad expresada en la propia denominación del Festival).

El foco de la prensa extranjera sí se ha interesado por otros Festivales españoles como el Festival Internacional (éste sí) de Teatro Clásico de Almagro, del que en la edición de 2016 se han hecho eco medios tales como el New York Times, Le Monde o La Reppublica, entre otros.  Si se compara con la repercusión internacional (artículos casi a diario en prensa especializada) de festivales que llevan años apostando por la calidad y los nuevos lenguajes escénicos como el Festival de Avignon (que recibe 500 periodistas y genera unos 2.000 artículos en prensa) o el Festival de Edimburgo, Mérida queda a la altura de un evento rural. 

El Festival ha sido bastante opaco a la hora de informar sobre el porcentaje real de visitantes por comunidades autónomas limitándose a dar un listado de mayor a menor afluencia: Extremadura, Madrid, Andalucía, Castilla y León, Castilla La Mancha, etc. Realmente lo interesante para las financias de la Comunidad Autónoma de Extremadura es que el número de visitantes de fuera de la comunidad aumente porque esto supondría que la región recibe ingresos externos, pero si el Festival termina siendo un producto de consumo local, su interés como actividad generadora de ingresos es inexistente. En este sentido habría que reflexionar sobre si el hecho de que los principales montajes se lleven sistemáticamente a Madrid, a los teatros gestionados por Pentación, no supone un freno para que público de esta Comunidad decida trasladarse hasta Mérida. Al fin y al cabo, si en unos meses lo va a poder ver en la ciudad, por qué viajar hasta la calurosa  Mérida.

En cualquier caso, hay que destacar que, hasta la 61 Edición (2015), además de las propuestas más comerciales (los seis estrenos absolutos), se presentaron tres montajes de indiscutible calidad artística: los tres trabajos del Teatro de la Ciudad que habían sido previamente estrenados en el Teatro de la Abadía: Medea (Andrés Lima); Edipo Rey (Alfredo Sanzol); Antígona (Miguel del Arco). Sin embargo, en esta edición ya desaparecieron los montajes más exigentes (como las dos óperas que se presentaron en 2014). Este escoramiento hacia lo popular se confirmará completamente en la programación de la edición de 2016.

POCA PROYECCIÓN EN LAS SEDES SECUNDARIAS

Las sedes secundarias, Medellín y Regina no han cobrado ningún interés artístico puesto que en ellas se han programado únicamente montajes de ediciones anteriores, es  decir, no ha habido producción específica para dichos espacios.

PROGRAMA OFF QUE NO ES OFF

La programación Off del Festival de Mérida no tiene nada que ver con, por ejemplo, el ALMAGROFF que organiza el Festival de Teatro Clásico de Almagro, uno de los platos fuertes de su programación. La iniciativa del Festival de Mérida, llamada Agusto en Mérida es, básicamente, una muestra de los proyectos de una escuela de teatro y productora local, 
Escuela de Teatro TAPTC? (léase ¿TeAPeTeCe teatro?), cuyos montajes, se presentan en el Templo de Diana y en las Termas de Pontezuela, con  nula repercusión más allá del Festival.

TEATRO DE CALLE

Pasacalles y cuentacuentos son actividades puntuales contratadas con empresas locales. No existe tampoco intención de crear un foco de exhibición del trabajo de compañías especializadas como ocurre en el Festival Fira Tàrrega Teatre al Carrer.


EL CONCURSO. «Highway to hell» 

Las elecciones autonómicas de 2015 supusieron un vuelco electoral, el PSOE ganó las elecciones lo que supuso el regreso en julio de 2015 de Guillermo Fernández Vara como presidente de la Junta de Extremadura.

Realizado el cierre económico del Festival y tras comprobarse que 2015 había vuelto a ser un año récord de público y recaudación (1.924.686,30 €) el nuevo presidente de la Junta con concluyó: «Lo que funciona, funciona, y esto funciona bien». En el mes de octubre Fernández Vara confirmó al empresario en su labor de gestión del Festival pero, de forma totalmente imprevista, en el mes de febrero de 2016, la Junta anunció un concurso para la dirección, organización, programación, realización artística y técnica, gestión, ejecución y liquidación de todas las actividades a realizar para la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida de las ediciones 62 y 63 del Festival (años 2016 y 2017).

UN CONCURSO QUE NO puntúa los CRITERIOS ARTÍSTICOS

El hecho de que el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico promueva un concurso público para adjudicar a una empresa privada precisamente las competencias que tiene asignadas como organismo público, resulta de por sí chocante.

Si bien, sería comprensible, por la complejidad del evento, que se hiciera un concurso para la organización, gestión técnica y la intendencia del Festival, dejar en manos privadas la programación artística del mismo es condenarlo a las servidumbres de un capitalismo mal entendido.

Y esta situación se agrava cuando el propio organismo público redacta un concurso en el que apenas se valoran las mejoras artísticas ofertadas de los licitadores. De hecho, de los 100 puntos que pueden recibir cada oferta solo 10 corresponden a aspectos artísticos.

Los criterios de adjudicación fijados para este contrato fueron así:

Criterios de adjudicación. De los 100 puntos posibles, solo 10 son criterios artísticos y el resto puramente económicos
Criterios de adjudicación. De los 100 puntos posibles, solo 10 puntos son criterios artísticos y el resto puramente económicos (subrayados en azul los criterios artísticos)

Cualquier empresa licitadora que se presente a un concurso con esta estructura de puntuación deberá maximizar la oferta económica que es la partida que le puede asegurar un mayor número de puntos (hasta 60). Otros 30 puntos los puede garantizar mediante compromisos también económicos. Sólo 10 puntos son achacables a mejoras artísticas, por lo que evidentemente, estos no serán la prioridad de una empresa que realmente quiera resultar adjudicataria.

 

Es decir, para la gestión del evento cultural más importante organizado por la Comunidad Autónoma de Extremadura se utilizan unos criterios de adjudicación iguales a los que se podrían haber utilizado para la contratación del servicio de limpieza  o el seguridad de los edificios de la Junta. Esta situación absurda favorece que se presenten al concurso empresas especializadas en este tipo de servicios con muy poca relación con el mundo de las artes escénicas.

El peso tan desproporcionado de los criterios económicos obligará a la empresa adjudicataria a tomar decisiones que, dejando de lado cualquier tentación hacia el riesgo, le permitan maximizar el beneficio para así poder dar cumplimiento a los compromisos resultantes de este concurso.

Además, algunos de estos criterios artísticos son de naturaleza bastante subjetiva, con lo que es posible que haya un compromiso de la empresa en su oferta pero que luego en la realidad no cumpla con el espíritu del requisito. Por ejemplo, la empresa adjudicataria puede conseguir tres pírricos puntos si se compromete a la inclusión de obras «basadas en textos clásicos no representados con anterioridad en el Festival». Como no se determina en el concurso si el término «basado» se refiere a una versión, adaptación o intervención, se abre la puerta a todo tipo de grotescos espectáculos-fusión que apenas conservan el título del original clásico.

Otros dos insignificantes puntos se pueden conseguir aumentado el número de producciones anuales a representar en el Teatro Romano de Medellín pero, como no se indica que dichas producciones deban ser nuevas,  los tres montajes presentados en 2016 son reposiciones de montajes presentados en el Teatro Romano de Mérida el año pasado (a apenas 41 km. de distancia). Es decir, el atractivo de estos montajes es nulo para el público que ya los haya visto en el Teatro Romano de Mérida el año anterior.

LAS EMPRESAS LICITADORAS. «El matrimonio bien avenido de las contratas de limpieza y el teatro comercial»

Las empresas licitadoras fueron:
1. Pentación Espectáculos, S.A., la empresa dirigida por Jesús Cimarro que fue elegida por la Junta para organizar las ediciones 58, 59, 60, 61, del festival (años 2012, 2013, 2014 y 2015);

2. La Unión Temporal de Empresas Eulen, S.A. y Plural Multimedia y Ocio, S.L.;

Eulen, S.A especializada en Limpieza, mantenimiento y servicios auxiliares.
Plural Multimedia y Ocio, S.L. pertenece a SMEDIA una empresa especializada en gestión de teatros comerciales de Madrid.

3. La Unión Temporal de Empresas Clece, S.A. (ACS) y Marcus Teatral, S.L.

Clece, S.A. también está especializada en contratas de limpieza, mantenimiento de edificios e instalaciones y servicios de logística. (Clece ya ha hecho sus pinitos en el mundo del teatro y es gestora de Teatros del Canal y donde es responsable del 25% de la programación).
Marcus Teatral, S.L. programa espectáculos comerciales en tres teatros de Madrid: Marquina, Príncipe Gran Vía y Muñoz Seca.

Las puntuaciones obtenidas por la oferta económica favorecieron con el máximo de puntos (60) a la UTE Eulen, S.A. y Plural Multimedia y Ocio, S.L. cuya oferta incluía la mayor aportación económica.

Con respecto a la puntuación del resto de criterios –como ya hemos visto la mayoría de ellos también criterios económicos– otorgaron 36.97 puntos a la UTE Clece, S.A. (ACS) y Marcus Teatral, S.L.

Fuente Consorcio Patronato del Festival de Teatro Clásico de Mérida
Fuente: Consorcio Patronato del Festival de Teatro Clásico de Mérida

La  empresa que obtuvo mayor puntuación total (oferta económica + resto de criterios) fue Pentación Espectáculos, S.A. que obtuvo 93,25 puntos, seguida (a menos de tres puntos sobre cien) de la UTE Clece-Marcus Teatral con 90,58 puntos y la UTE Eulen-Plural Multimedia y Ocio con 89,18 puntos, cumpliéndose así el deseo del Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara quién al convocarse el concurso, expresó públicamente su deseo de que la empresa adjudicataria fuese la liderada por Jesús Cimarro.

Fuente Consorcio Patronato Festival Clásico de Mérida.
Fuente: Consorcio Patronato Festival Clásico de Mérida.

EL SABIO GOBERNANTE Y EL BUEN SAMARITANO

El resultado de este concurso es que el Festival será menos costoso para las administraciones públicas y, seguramente, las condiciones para la empresa adjudicataria menos favorables. Evidentemente, estos recortes afectarán a la calidad de la programación. En 2016 se ha presentado como un logro ¡el regreso de Toni Cantó a los escenarios!, ¿realmente alguien estaba esperando dicho regreso? O, mejor dicho, ¿realmente este tipo de producto es lo que se espera de un Festival que por origen y trayectoria debería aspirar a posicionarse en la línea de Avignon o Edimburgo?

Jesús Cimarro ha declarado que este año va a trabajar prácticamente gratis. Es bastante difícil creer que un empresario acepte trabajar gratis. Si fuera verdad, la Administración Pública –generadora de esa situación– estaría cometiendo un gran error. Pero, sobre  todo, es importante señalar que la responsabilidad del éxito de un evento cultural de esta magnitud no debe recaer en un empresario privado.

POBRE NIÑA RICA

Los grandes festivales europeos mencionados (Avignon, Edimburgo) y muchos otros son económicamente rentables y, lo más importante, son artísticamente valiosos. Sirven para empujar las artes escénicas hacia adelante, para hacer aflorar talentos, para formar espectadores, en definitiva, sirven para consolidar la cultura del continente.

Este beneficio intangible es mucho más interesante que el beneficio económico inmediato.

El prestigio de estos festivales no es el resultado de la improvisación ni del oportunismo económico. Son focos culturales que, además, producen pingües beneficios a las regiones que los alojan. La Junta de Extremadura está apostando por un modelo popular (¿populachero?) que condenará al Festival a la categoría de evento local. Da igual si los nombres de los artistas implicados en la programación son respetados (hay muchos nombres prestigiosos en la programación de la 62 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida) pero, si no hay lugar para el riesgo y la investigación ni espacio para que los creadores se permitan zarandear intelectual y emocionalmente a los espectadores, el Festival terminará siendo una «Pobre niña rica»: un evento de consumo veraniego culturalmente intrascendente en manos de empresas privadas encantadas de hacer negocio con recursos públicos con la cobertura de unas administraciones pacatas satisfechas únicamente de modestos resultados económicos en el corto plazo.


[ACTUALIZACIÓN 19 DE AGOSTO 2016]

A raíz de la publicación de este artículo fui invitado a participar en la tertulia del programa El Sol sale por el Oeste de Canal Extremadura. A continuación el podcast de la interesante tertulia.
Podcast tertulia sobre el Festival de Mérida en Canal Extremadura

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Artículo «Una española encolerizada, Angélica Liddell, llega al Festival de Avignon»

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Una española encolerizada, Angélica Liddell, llega al Festival de Avignon

LE MONDE | 12.07.2010 a las 16h31 • Actualizado el 08.07.2013 a las 10h41 |Por Brigitte Salino – Enviada especial en Avignon. Traducción Sara Luesma @ubuteada

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Una chica prodigiosa llega al Festival de Avignon: Angélica Liddell.Española, colérica, que había visitado Francia una única vez, Burdeos en 2008, presenta en el Cloître des Carmes La casa de la fuerza. Son cinco horas – un maratón, teniendo en cuenta que en el festival las representaciones este año son más bien cortas – de un trabajo llevado hasta la exasperación empujado por una necesidad rabiosa de comprender por qué todo va tan mal y el deseo de encontrar un poco de dulzura en este “puto caos” de vida y de mundo.

En este espectáculo, que debe afrontarse como el diario de a bordo de una hija de militar que nada a contracorriente, todo nace y habla de Angélica Liddell, que sonríe mucho pero de la que hay que desconfiar: “Cuando cierro la puerta de mi habitación o del teatro, aparece el monstruo.”

De niña escribía historias horribles, una suerte de melodramas en los que al final todo el mundo moría. Era una forma de amueblar, en los cuarteles a los que le llevó la profesión de su padre, su soledad de hija única. Hasta los siete años vivió en Figueres, ciudad natal de Salvador Dalí, al que vio pasear por las ramblas con su pequeño elefante.

A ella le gusta recordar sobre todas las cosas que fue bautizada en la misma pila bautismal que él: ”Debió de pasar algo. Dalí se escarificaba. Yo también me escarifiqué para seducir a un hombre”, cuenta, precisando que “escarificarse no tiene nada de patológico. Es una mezcla de vivencia personal y opción estética.”

A propósito de opciones, Angélica Liddell empieza por enfrentarse a su padre que la ve como militar. Ella ingresa entonces en la escuela de arte dramático de Madrid. “Siempre voy a la contra. Tengo un motor de rebelión contra la autoridad.” En la escuela de arte dramático renegaba de los profesores en virtud de un principio: “La satisfacción no produce nada, salvo en la vida cotidiana.” Una vida más bien violenta en los años ochenta: Angélica Liddell pertenece a la generación de la Movida, ese movimiento de loca libertad en España.

Pero participa como espectadora. “Tenía 18 años, pero era como si tuviera 15. En mi cabeza era una niña. No toqué las drogas, tenía demasiado miedo. Veía mucha muerte a mi alrededor consecuencia de la heroína o del SIDA en gente muy joven y bella.”

Durante aquellos años Angélica Liddell visitó una vez Avignon “porque era un mito, como la Virgen de Lourdes”. Evitaba lo “in” porque era “demasiado caro”, pero se fabricó un pase de prensa falso que le permitió acceder al “off”. Claro que entonces ya tenía claro el tipo de teatro que quería hacer: marginal.

Desde entonces ha firmado más de veinte piezas y otros tantos espectáculos en el seno de su compañía, Atra Bilis, creada en 1993 y con sede en Madrid. Hizo falta tiempo para que se le reconociera: durante seis años trabajó en un parque de atracciones para ganar dinero. Pero su línea no ha cambiado: aún hoy reivindica el aislamiento y el individualismo, y dice además no conocer lo que se presenta en el Festival aparte de su espectáculo.

Los que se queden hasta el final de La casa de la fuerza verán al hombre más fuerte de España, cuarto en el ranking mundial. Un coloso (1’93 metros, 170 kilos) que levanta y voltea un Ford Fiesta. Es una de las sorpresas de este espectáculo revelador en esta edición de Avignon, en la que la performance se impone al teatro y en la que el cuerpo guía a la cabeza.

En el caso de Angélica Liddell, el cuerpo sirve de sumidero a la imposibilidad de amar que atraviesa el principio de la representación: todo ese farragoso narcisismo pasa con el Via Crucis de la violencia. Mentalmente más vale amarrarse cuando se es espectador. Sin embargo, algo nos retiene, algo que procede de la pena (N.T. en el original chagrin) esa bella palabra francesa que otras lenguas no tienen y envidian.

Cinco horas no se resumen pero sabed que en ellas habitan a la vez Las tres hermanas de Chejov, la omnipresencia de Glenn Gould y del Cum Dederit del Nisi Dominus, de Vivaldi, cantado en escena por una violonchelista, pero también los aires cálidos de un mariachi (Orquesta Solís) venido de México, como esas tres mujeres del estado de Chihuahua que cuentan la violencia cotidiana, violaciones, torturas y asesinatos.

La casa de la fuerza se alarga, el círculo narcisista se pierde en círculo del mundo y, al final, aparece la esperanza de la dulzura. Con todo destruido, Angélica Liddell llega para poner un poco de orden en el caos. Respiramos y toda la compañía baila música techno durante los saludos. La suavidad con que se balancea el coloso, Juan Carlos Heredia, es entonces impresionante.

Artículo «Angélica Liddell, rabia indómita»

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Angélica Liddell, rabia indómita

LE MONDE | 08.07.2013 a  las 10h42 • Actualizado el 08.07.2013 a las  11h42  Por Fabienne Darge (Avignon, Enviado Especial) Traducido al español por Sara Luesma @ubuteada)

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Después de la primera representación de Todo el cielo sobre la tierra (El síndrome de Wendy) el sábado 6 de julio, el público se quedó paralizado durante largos segundos y dio una acogida entusiasta a la nueva y muy esperada creación de Angélica Liddell –una acogida en la que se sentía a la vez la estupefacción y la admiración ante el espectáculo al que se acababa de asistir y las preguntas de fondo que podía suscitar. La artista española (a la vez autora, directora e intérprete), uno de los grandes descubrimientos del Festival en 2010 con su impactante pieza La casa de la fuerza, está presente en el Festival de Avignon con dos espectáculos. El viernes 5 de julio abrió el Festival con Ping Pang Qiu, una primera obra que es como un duplicado pero a la inversa de la segunda: más extravagante (pero también más lúdica) en la forma y en la manera de tomar el escenario, y más sostenida en el propósito.

Leer también: un retrato de Angélica Liddell (publicado por Le Monde fechado el 13 de julio de 2010)

 AMAR UN PAÍS A FALTA DE AMAR A ALGUIEN

En ambos espectáculos, Angélica Liddell, de 47 años, hija de militar franquista que no deja de gritar y escupir su repulsión y su rabia frente a esta “cloaca imposible de limpiar” que es el mundo, parte del mismo punto, es decir, de ella misma. Angélica, irremediablemente desollada viva y sufriente, se fue a China dispuesta a aprender el idioma y con la tentación de amar un país a falta de amar a alguien.

En Ping Pang Qiu, este amor imposible por el Imperio Medio da lugar a una pieza casi documental. Angélica Liddell tuvo la genial idea de comenzar a partir de un episodio histórico un poco olvidado, el de la “Diplomacia del ping-pong”, que vio como a comienzos de los años setenta las relaciones entre China y Estados Unidos se templaban gracias al envío de campeones de tenis de mesa americanos a la República Popular China. Esto sucedía mientras China condenaba oficialmente los bombardeos americanos en Vietnam.

Lo que interesa aquí es la manera absolutamente personal, a veces ingenua – pero que hace de la ingenuidad un resorte -, que tiene la artista de enfrentarse a un asunto político, en particular a los estragos de la Revolución Cultural china hasta las filas de ciertos intelectuales parisinos. Y la afirmación de su singularidad radical frente a todas las empresas que generan contenido en masa, blandiendo, en lugar del Libro rojo de Mao, El Libro de un hombre solo de Gao Xingjian.

Todo el cielo… es también un espectáculo de carácter distinto, mucho más problemático e incómodo, y del que no se sabe al final de la representación si se hace en el buen sentido del término. En cuanto al acomodo del escenario, es un éxito absoluto. La pieza, que comienza con una atmósfera oscura, mezcla con una libertad magnífica imágenes de una fuerza incontestable y momentos musicales tremendamente conmovedores dentro de una asumida estética kitsch– como en aquella serie de valses danzados por una pareja de ancianos chinos.

 ACTUACIÓN ALUCINANTE

Inundado por un poema sublime de William Wordsworth – Aunque nada pueda hacer/ volver la hora del esplendor en la hierba, /de la gloria en las flores,/no debemos afligirnos/porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo./- Todo el cielo… es la variante íntima y poética de Ping Pang Qiu. Pero se cuestiona el espectáculo por la manera que tiene Liddell de mezclar su síndrome personal con la matanza de Utøya en julio de 2011 en Noruega. Un propósito poco claro que suscita una suerte de malestar.

No es menos cierto que Angélica Lidell, que ofrece una actuación alucinante durante algo más de una hora, vomitando su odio sobre todo hacia las madres – ¿qué cantante de rock sería capaz hoy de algo así?- es la descendiente de una serie de artistas españoles sacrílegos, profanadores, combatientes. Las preguntas que se hacen sobre su propia monstruosidad evocan de manera irresistible el título del célebre grabado de Goya: El sueño de la razón produce monstruos.