«Pobre niña rica, reflexiones sobre el Festival de Mérida» por Miguel Pérez Valiente

La protagonista de esta telenovela es Consuelo Villagrán García-Mora, una joven extremadamente tímida que ha sido apartada de sus amigos Desde niña, su madre, Doña Teresa García-Mora, y su hermano mayor, Carlos, la han hecho sentir estúpida y fea y ha utilizado a Consuelo como sirvienta.
La protagonista de esta telenovela es Consuelo Villagrán García-Mora, una joven extremadamente tímida que ha sido apartada de sus amigos. Su madre, Doña Teresa García-Mora, y su hermano mayor, Carlos, la han hecho sentir estúpida y fea y han utilizado a Consuelo como sirvienta.

Consuelo Villagrán García-Mora tiene un nombre con el empaque que corresponde a su estatus de rica heredera. Sin embargo, aquellas personas encargadas de velar por su bienestar, no solo la han desatendido, sino que la han convertido en el turbio instrumento de sus ambiciones. Resultado de esta dejación, el largo nombre de Consuelo ha quedado reducido a una cáscara hueca que provoca la sorna de sus compañeras de colegio…

Si el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida fuese una colegiala mexicana seguro que haría buenas migas con la niña Consuelo, porque ambas tendrían muchas cosas en común. El Festival también tiene un nombre elongado y prometedor, como de debutante acaudalada. Y, como pasa con el nombre de la heredera, la mala gestión de aquellos encargados de su bienestar,  a saber, la Junta de Extremadura y el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico, ha provocado que dicha nomenclatura vaya perdiendo significado y, a la vista de la programación de la 62 Edición del Festival, puede que esté a punto de quedar tan calcificado como el de la pobre niña rica.

«¿Internacional?», «¿Clásico?», «¿Teatro?», todo queda en suspenso. Por ahora parece que lo único cierto es lo de «Mérida».


DE UNAMUNO Y MARGARITA XIRGU A LA DÉCIMA MUSA. ¿QUÉ HA PODIDO SALIR TAN MAL?

La décima musa con Paloma San Basilio, espectáculo inaugural de la 62 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

El maltrato que sufrió Consuelo hicieron que se sintiese estúpida y fea. Si pensamos en la programación de la última temporada del Festival, con una decidida apuesta por montajes «populares», dirigidos a un sector de la audiencia que se complace con la presencia de caras «famosas» en el escenario y escenografías lustrosas con mucho aparato de mozos guapos vestidos de romanos, podemos afirmar que muchas propuestas del Festival están siendo percibidas como absurdas y, si no completamente feas, sí carentes de verdadero atractivo.

Este empeño en la superficialidad resulta especialmente decepcionante, si se tiene en cuenta que el germen del Festival fue un montaje de Medea de Séneca, traducción de Miguel de Unamuno, que en el año 1933 protagonizó la actriz Margarita Xirgu, la impulsora de este proyecto, que marcaría uno de los hitos culturales de la II República Española.

medea 1933

Hasta Mérida se trasladó el presidente Azaña, algunos de sus ministros, entre ellos el de Instrucción Pública, el director de Bellas Artes, el alcalde de Madrid, el embajador de Italia, que entrega una corona como regalo de Roma a Mérida, y destacadas personalidades de la intelectualidad y del arte. El teatro reunió a más de 3.000 espectadores llegados de todas partes


LA TORMENTA PERFECTA 

El Consorcio del Patronato del Festival de Teatro Clásico de Mérida, realizó directamente, hasta el año 2011, todas las funciones de programación, dirección, organización, gestión, ejecución, control supervisión y liquidación del conjunto de las actividades del Festival.

A finales de 2010 la actriz y directora Blanca Portillo fue nombrada directora artística del Festival asumiendo su responsabilidad junto con la productora Chusa Martín como su adjunta.

En pocos meses ambas descubrirían que la gestiónblanca económica del Festival estaba lejos de ser trasparente y, a pesar de sus repetidos requerimientos, esta opacidad no se resolvió, por lo que pronto, incluso antes de que empezase la 57 Edición, ya tenían decidido que no seguirán en el cargo al año siguiente.

Por otro lado, y a pesar de una programación atractiva con nombres muy interesantes (Helena Pimenta, Laia Ripoll, Ernesto Caballero, etc.), la taquilla se resintió en un año en el que el azote de la crisis golpeaba con contundencia.

Además, afloraron irregularidades antiguas en la gestión que llevaron al incoamiento de cinco procedimientos penales en tres juzgados de primera instancia de Mérida tras una primera denuncia presentada por la gerencia del festival el 26 de mayo de 2012 a instancias del Consejo Rector. Estas diligencias se concretaron en cinco imputaciones, entre ellas las de Pedro Salguero, gerente del Festival hasta 2011 y Agustín Sánchez Moruno, exsecretario general técnico de la Consejería de Cultura, imputados por malversación y estafa, respectivamente. Resultado de esta investigación también afloró la deuda del Festival que en 2011 alcanzaba la astronómica cifra de más de cuatro millones de euros.

Por si todo esto fuera poco, 2011 fue año de elecciones autonómicas y los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, usaron el Festival como arma arrojadiza.


CAMBIO DE RUMBO. «Bienvenido, Mister Marshall»

Favorecido por el cambio político que se produjo en la Junta de Extremadura tras las elecciones de mayo de 2011 con la victoria del Partido Popular en las elecciones autonómicas, a partir del año 2012, el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico aprueba un cambio en el modelo de gestión de su actividad y decide contratar con una empresa privada todas y cada una de las funciones de gestión del Festival de Teatro, para ello el Consorcio establece para la empresa privada por un lado una contraprestación económica fija más las cantidades que pudiera obtener por la venta de entradas a los espectadores de las representaciones teatrales y espectáculos que esa misma empresa privada lleva a cabo y cuyo importe hace íntegramente suyo hasta una cantidad determinada.

Y aquí está la clave del nuevo modelo: La cantidad total percibida por la empresa privada resulta variable en función del montante que se obtenga por la venta de las entradas.

Es normal que una empresa privada, cuyo objetivo legítimo es maximizar sus beneficios, haga lo posible por asegurar su ganancia y, en este caso, eso pasa por aumentar los ingresos de la taquilla, por supuesto sin incurrir en demasiados «riesgos». Evidentemente, en el corto plazo, la estrategia menos arriesgada para conseguir una gran taquilla es huir de los espectáculos que puedan resultar «difíciles» para el público mayoritario. De hecho, se impone apostar por lo «popular» –usando la acepción más  peyorativa del término–; por las dramaturgias «puré»; por los reclamos con caras famosas y el humor zafio. En definitiva, por todo aquello de escaso interés artístico pero con gran tirón para el público masivo.

Por supuesto, de esta situación no tiene la culpa la empresa privada, los responsables son la Junta de Extremadura y el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico que son los que determinan que la contraprestación por la gestión de un evento cultural como es este Festival esté directamente relacionada con los ingresos de la taquilla favoreciendo que la empresa privada apueste por espectáculos populares.


LA EFICAZ GESTIÓN ECONÓMICA DE PENTACIÓN

La empresa elegida fue Pentación. Dirigida por el productor teatral Jesús Cimarro y presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA), es una solvente productora teatral que, además desde 2005, gestiona el Teatro Bellas Artes y el Teatro de la Latina.

A nivel económico, la gestión de Cimarro desde el año 2012 al 2015 ha sido positiva, tanto el número de espectadores como los ingresos en taquilla han ido incrementándose año tras año alcanzando en la edición de 2015 un total de 93.946 espectadores en la programación del espacio principal, el Teatro Romano, lo que supone un incremento del 13,7 % sobre los datos de 2014. En ese año, el número de asistentes para el conjunto de las actividades del festival (Off en el Templo de Diana, pasacalles y sedes de Medellín y Regina) alcanzó la cifra récord de 158.302 espectadores, un 28,30% más que en 2014.

Evolución de espectadores en el espacio principal. Fuente: Pentación
Evolución de espectadores en el espacio principal. Fuente: Pentación

El superávit acumulado en los ejercicios 2012-2015 sobre las ventas de taquilla esperadas –hasta 2015 se partía de un objetivo por edición un millón de euros–, que ha ascendido a 1.628.000 €  (198.040,45 € en 2012; 456.218,40 € en 2013; 449.059,34 € en 2014 y 525.000 € en 2015), se han usado para pagar las cuotas del préstamo de tres millones de euros que se suscribió para afrontar la monumental deuda que había acumulado el Festival hasta el año 2011.

A pesar de algunas discretas aportaciones de patrocinadores privados y de una aportación del Ministerio de Educación Cultura y Deporte, el respaldo económico del Festival recae básicamente en la Junta de Extremadura que, a través de la Consejería de Cultura, aportó en 2015 casi el 80 % (1.979.000 €) del presupuesto del Festival que esta edición fue de 3,5 millones de euros.

cheque
En una escena algo teatral, el empresario Jesús Cimarro hace entrega al entonces Presidente de la Junta de Extremadura, el popular Monago, de un cheque simbólico con el superávit de taquilla obtenido en la edición del año 2013. Aunque da la impresión de que la donación se produce por graciosa iniciativa de Cimarro, en realidad, se hace en virtud del cumplimiento de las condiciones del contrato firmado entre ambas partes. Foto: GOBEX publicada en el Diario de Extremadura

Evidentemente para la empresa los datos también fueron muy positivos ya que, además de los ingresos por canon fijo y, por venta de entradas, los espectáculos coproducidos entre la propia Pentación y el Festival de Mérida –ensayados y rodados en el Festival–, viajaron a Madrid para ser exhibidos en las salas gestionadas por Pentación (Teatro de la Latina y Teatro Bellas Artes). ¡Todo  queda en casa!

Finalizado el Festival, el Consejo Rector aprobó las cuentas de 2015 en base a unos gastos de 4,9 millones, y unos ingresos de 5,1 millones, cifrando la Junta un remanente positivo de 686.000 euros.

ÉXITO ECONÓMICO RELATIVO

Aunque estos datos son ciertamente positivos, para ponerlos en contexto, podemos comparar con los datos económicos del Festival de Avignon que, con un presupuesto de 13,3 millones de euros, la ciudad recibe un impacto económico de 23,3 millones de euros (sin contabilizar los ingresos obtenidos por la programación Off o los encuentros profesionales). Por su parte el Festival de Edimburgo atrae a una audiencia media de a 400.000 personas.


RÉDITO  ARTÍSTICO 2012-2015

A nadie se le escapa que apostar por Lolita, Ana Belén o por Pablo Abraira como ganchos artísticos en vez de, por ejemplo, Angélica Liddell o Jan Fabre, va a determinar el riesgo que se asume, los ingresos en taquilla, el lugar de procedencia de los espectadores y, por supuesto, la repercusión internacional.

Nulo impacto exterior

A este último respecto, y muy a pesar del delirante autobombo que se hace el Festival, como evento internacional hay que admitir que el impacto que tiene es nulo, algo bastante lógico habida cuenta de la inexistencia de compañías o montajes foráneos (contradiciendo la supuesta internacionalidad expresada en la propia denominación del Festival).

El foco de la prensa extranjera sí se ha interesado por otros Festivales españoles como el Festival Internacional (éste sí) de Teatro Clásico de Almagro, del que en la edición de 2016 se han hecho eco medios tales como el New York Times, Le Monde o La Reppublica, entre otros.  Si se compara con la repercusión internacional (artículos casi a diario en prensa especializada) de festivales que llevan años apostando por la calidad y los nuevos lenguajes escénicos como el Festival de Avignon (que recibe 500 periodistas y genera unos 2.000 artículos en prensa) o el Festival de Edimburgo, Mérida queda a la altura de un evento rural. 

El Festival ha sido bastante opaco a la hora de informar sobre el porcentaje real de visitantes por comunidades autónomas limitándose a dar un listado de mayor a menor afluencia: Extremadura, Madrid, Andalucía, Castilla y León, Castilla La Mancha, etc. Realmente lo interesante para las financias de la Comunidad Autónoma de Extremadura es que el número de visitantes de fuera de la comunidad aumente porque esto supondría que la región recibe ingresos externos, pero si el Festival termina siendo un producto de consumo local, su interés como actividad generadora de ingresos es inexistente. En este sentido habría que reflexionar sobre si el hecho de que los principales montajes se lleven sistemáticamente a Madrid, a los teatros gestionados por Pentación, no supone un freno para que público de esta Comunidad decida trasladarse hasta Mérida. Al fin y al cabo, si en unos meses lo va a poder ver en la ciudad, por qué viajar hasta la calurosa  Mérida.

En cualquier caso, hay que destacar que, hasta la 61 Edición (2015), además de las propuestas más comerciales (los seis estrenos absolutos), se presentaron tres montajes de indiscutible calidad artística: los tres trabajos del Teatro de la Ciudad que habían sido previamente estrenados en el Teatro de la Abadía: Medea (Andrés Lima); Edipo Rey (Alfredo Sanzol); Antígona (Miguel del Arco). Sin embargo, en esta edición ya desaparecieron los montajes más exigentes (como las dos óperas que se presentaron en 2014). Este escoramiento hacia lo popular se confirmará completamente en la programación de la edición de 2016.

POCA PROYECCIÓN EN LAS SEDES SECUNDARIAS

Las sedes secundarias, Medellín y Regina no han cobrado ningún interés artístico puesto que en ellas se han programado únicamente montajes de ediciones anteriores, es  decir, no ha habido producción específica para dichos espacios.

PROGRAMA OFF QUE NO ES OFF

La programación Off del Festival de Mérida no tiene nada que ver con, por ejemplo, el ALMAGROFF que organiza el Festival de Teatro Clásico de Almagro, uno de los platos fuertes de su programación. La iniciativa del Festival de Mérida, llamada Agusto en Mérida es, básicamente, una muestra de los proyectos de una escuela de teatro y productora local, 
Escuela de Teatro TAPTC? (léase ¿TeAPeTeCe teatro?), cuyos montajes, se presentan en el Templo de Diana y en las Termas de Pontezuela, con  nula repercusión más allá del Festival.

TEATRO DE CALLE

Pasacalles y cuentacuentos son actividades puntuales contratadas con empresas locales. No existe tampoco intención de crear un foco de exhibición del trabajo de compañías especializadas como ocurre en el Festival Fira Tàrrega Teatre al Carrer.


EL CONCURSO. «Highway to hell» 

Las elecciones autonómicas de 2015 supusieron un vuelco electoral, el PSOE ganó las elecciones lo que supuso el regreso en julio de 2015 de Guillermo Fernández Vara como presidente de la Junta de Extremadura.

Realizado el cierre económico del Festival y tras comprobarse que 2015 había vuelto a ser un año récord de público y recaudación (1.924.686,30 €) el nuevo presidente de la Junta con concluyó: «Lo que funciona, funciona, y esto funciona bien». En el mes de octubre Fernández Vara confirmó al empresario en su labor de gestión del Festival pero, de forma totalmente imprevista, en el mes de febrero de 2016, la Junta anunció un concurso para la dirección, organización, programación, realización artística y técnica, gestión, ejecución y liquidación de todas las actividades a realizar para la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida de las ediciones 62 y 63 del Festival (años 2016 y 2017).

UN CONCURSO QUE NO puntúa los CRITERIOS ARTÍSTICOS

El hecho de que el Consorcio Patronato del Festival Internacional de Teatro Clásico promueva un concurso público para adjudicar a una empresa privada precisamente las competencias que tiene asignadas como organismo público, resulta de por sí chocante.

Si bien, sería comprensible, por la complejidad del evento, que se hiciera un concurso para la organización, gestión técnica y la intendencia del Festival, dejar en manos privadas la programación artística del mismo es condenarlo a las servidumbres de un capitalismo mal entendido.

Y esta situación se agrava cuando el propio organismo público redacta un concurso en el que apenas se valoran las mejoras artísticas ofertadas de los licitadores. De hecho, de los 100 puntos que pueden recibir cada oferta solo 10 corresponden a aspectos artísticos.

Los criterios de adjudicación fijados para este contrato fueron así:

Criterios de adjudicación. De los 100 puntos posibles, solo 10 son criterios artísticos y el resto puramente económicos
Criterios de adjudicación. De los 100 puntos posibles, solo 10 puntos son criterios artísticos y el resto puramente económicos (subrayados en azul los criterios artísticos)

Cualquier empresa licitadora que se presente a un concurso con esta estructura de puntuación deberá maximizar la oferta económica que es la partida que le puede asegurar un mayor número de puntos (hasta 60). Otros 30 puntos los puede garantizar mediante compromisos también económicos. Sólo 10 puntos son achacables a mejoras artísticas, por lo que evidentemente, estos no serán la prioridad de una empresa que realmente quiera resultar adjudicataria.

 

Es decir, para la gestión del evento cultural más importante organizado por la Comunidad Autónoma de Extremadura se utilizan unos criterios de adjudicación iguales a los que se podrían haber utilizado para la contratación del servicio de limpieza  o el seguridad de los edificios de la Junta. Esta situación absurda favorece que se presenten al concurso empresas especializadas en este tipo de servicios con muy poca relación con el mundo de las artes escénicas.

El peso tan desproporcionado de los criterios económicos obligará a la empresa adjudicataria a tomar decisiones que, dejando de lado cualquier tentación hacia el riesgo, le permitan maximizar el beneficio para así poder dar cumplimiento a los compromisos resultantes de este concurso.

Además, algunos de estos criterios artísticos son de naturaleza bastante subjetiva, con lo que es posible que haya un compromiso de la empresa en su oferta pero que luego en la realidad no cumpla con el espíritu del requisito. Por ejemplo, la empresa adjudicataria puede conseguir tres pírricos puntos si se compromete a la inclusión de obras «basadas en textos clásicos no representados con anterioridad en el Festival». Como no se determina en el concurso si el término «basado» se refiere a una versión, adaptación o intervención, se abre la puerta a todo tipo de grotescos espectáculos-fusión que apenas conservan el título del original clásico.

Otros dos insignificantes puntos se pueden conseguir aumentado el número de producciones anuales a representar en el Teatro Romano de Medellín pero, como no se indica que dichas producciones deban ser nuevas,  los tres montajes presentados en 2016 son reposiciones de montajes presentados en el Teatro Romano de Mérida el año pasado (a apenas 41 km. de distancia). Es decir, el atractivo de estos montajes es nulo para el público que ya los haya visto en el Teatro Romano de Mérida el año anterior.

LAS EMPRESAS LICITADORAS. «El matrimonio bien avenido de las contratas de limpieza y el teatro comercial»

Las empresas licitadoras fueron:
1. Pentación Espectáculos, S.A., la empresa dirigida por Jesús Cimarro que fue elegida por la Junta para organizar las ediciones 58, 59, 60, 61, del festival (años 2012, 2013, 2014 y 2015);

2. La Unión Temporal de Empresas Eulen, S.A. y Plural Multimedia y Ocio, S.L.;

Eulen, S.A especializada en Limpieza, mantenimiento y servicios auxiliares.
Plural Multimedia y Ocio, S.L. pertenece a SMEDIA una empresa especializada en gestión de teatros comerciales de Madrid.

3. La Unión Temporal de Empresas Clece, S.A. (ACS) y Marcus Teatral, S.L.

Clece, S.A. también está especializada en contratas de limpieza, mantenimiento de edificios e instalaciones y servicios de logística. (Clece ya ha hecho sus pinitos en el mundo del teatro y es gestora de Teatros del Canal y donde es responsable del 25% de la programación).
Marcus Teatral, S.L. programa espectáculos comerciales en tres teatros de Madrid: Marquina, Príncipe Gran Vía y Muñoz Seca.

Las puntuaciones obtenidas por la oferta económica favorecieron con el máximo de puntos (60) a la UTE Eulen, S.A. y Plural Multimedia y Ocio, S.L. cuya oferta incluía la mayor aportación económica.

Con respecto a la puntuación del resto de criterios –como ya hemos visto la mayoría de ellos también criterios económicos– otorgaron 36.97 puntos a la UTE Clece, S.A. (ACS) y Marcus Teatral, S.L.

Fuente Consorcio Patronato del Festival de Teatro Clásico de Mérida
Fuente: Consorcio Patronato del Festival de Teatro Clásico de Mérida

La  empresa que obtuvo mayor puntuación total (oferta económica + resto de criterios) fue Pentación Espectáculos, S.A. que obtuvo 93,25 puntos, seguida (a menos de tres puntos sobre cien) de la UTE Clece-Marcus Teatral con 90,58 puntos y la UTE Eulen-Plural Multimedia y Ocio con 89,18 puntos, cumpliéndose así el deseo del Presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara quién al convocarse el concurso, expresó públicamente su deseo de que la empresa adjudicataria fuese la liderada por Jesús Cimarro.

Fuente Consorcio Patronato Festival Clásico de Mérida.
Fuente: Consorcio Patronato Festival Clásico de Mérida.

EL SABIO GOBERNANTE Y EL BUEN SAMARITANO

El resultado de este concurso es que el Festival será menos costoso para las administraciones públicas y, seguramente, las condiciones para la empresa adjudicataria menos favorables. Evidentemente, estos recortes afectarán a la calidad de la programación. En 2016 se ha presentado como un logro ¡el regreso de Toni Cantó a los escenarios!, ¿realmente alguien estaba esperando dicho regreso? O, mejor dicho, ¿realmente este tipo de producto es lo que se espera de un Festival que por origen y trayectoria debería aspirar a posicionarse en la línea de Avignon o Edimburgo?

Jesús Cimarro ha declarado que este año va a trabajar prácticamente gratis. Es bastante difícil creer que un empresario acepte trabajar gratis. Si fuera verdad, la Administración Pública –generadora de esa situación– estaría cometiendo un gran error. Pero, sobre  todo, es importante señalar que la responsabilidad del éxito de un evento cultural de esta magnitud no debe recaer en un empresario privado.

POBRE NIÑA RICA

Los grandes festivales europeos mencionados (Avignon, Edimburgo) y muchos otros son económicamente rentables y, lo más importante, son artísticamente valiosos. Sirven para empujar las artes escénicas hacia adelante, para hacer aflorar talentos, para formar espectadores, en definitiva, sirven para consolidar la cultura del continente.

Este beneficio intangible es mucho más interesante que el beneficio económico inmediato.

El prestigio de estos festivales no es el resultado de la improvisación ni del oportunismo económico. Son focos culturales que, además, producen pingües beneficios a las regiones que los alojan. La Junta de Extremadura está apostando por un modelo popular (¿populachero?) que condenará al Festival a la categoría de evento local. Da igual si los nombres de los artistas implicados en la programación son respetados (hay muchos nombres prestigiosos en la programación de la 62 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida) pero, si no hay lugar para el riesgo y la investigación ni espacio para que los creadores se permitan zarandear intelectual y emocionalmente a los espectadores, el Festival terminará siendo una «Pobre niña rica»: un evento de consumo veraniego culturalmente intrascendente en manos de empresas privadas encantadas de hacer negocio con recursos públicos con la cobertura de unas administraciones pacatas satisfechas únicamente de modestos resultados económicos en el corto plazo.


[ACTUALIZACIÓN 19 DE AGOSTO 2016]

A raíz de la publicación de este artículo fui invitado a participar en la tertulia del programa El Sol sale por el Oeste de Canal Extremadura. A continuación el podcast de la interesante tertulia.
Podcast tertulia sobre el Festival de Mérida en Canal Extremadura

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Septiembre 2012 / agosto 2013. Un año de teatro. Miguel Pérez Valiente para Pastiche

Septiembre 2012/ agosto 2013. Un año de teatro. Miguel Pérez Valiente*

Artículo publicado el 5 de octubre de 2013 en el número 7 de  la revista Pastiche 

pastiche
Pastiche nº 7

 

La intención de escribir unas líneas sobre el curso teatral recién concluido obedece mucho más a un deseo de dejar testimonio de una experiencia en el plano personal que al propósito de elaborar un exhaustivo catálogo de las obras representadas en Madrid desde septiembre 2012 hasta finales de agosto pasado. Este recorrido no persigue hacer un sesudo tratado teatral ni un inventario de virtudes y calidades de la cartelera entre septiembre de 2012 y este pasado agosto. Se trata, más bien, de fijar en el papel algunas emociones, reflexiones y sucintas consideraciones, muy personales, ergo subjetivas, con el deseo de celebrar lo que ha sido, con todo el componente heroico que la precaria coyuntura económica conlleva, un muy provechoso año de teatro en la ciudad de Madrid. Asimismo este artículo rinde homenaje a esas salas y creadores que asumiendo no poco riesgo personal siguen por la gracia de su esfuerzo inundándonos de entusiasmo hacia la expresión escénica. Gracias a ellos que nos abren puertas mentales y nos reinfectan de ese transformador virus del teatro.

Faltarán en estas notas muchas de las obras que han despuntado ya que ni el espacio, necesariamente limitado, de este artículo lo permite, ni el autor de este compendio conoce toda la extensa oferta que se ha presentado en la ciudad durante este periodo ni pretende crear ningún tipo de jerarquía en método de exposición, por lo tanto, intentar elaborar un listado meticuloso y jerárquico sobrepasaría ampliamente el objetivo de esta reseña. El único criterio que interferirá con la libérrima potestad de la memoria, y esto sólo en contadas ocasiones, será el ánimo de destacar aquellos trabajos de notable calidad que por cualesquiera que sean los motivos entienda el autor que no han tenido toda la difusión que a sus méritos correspondía.

Madrid es Off

El curso recién terminado ha visto la absoluta consolidación del circuito Off madrileño. Por el número de salas abiertas, que a pesar de algún doloroso cierre, se ha visto incrementado en términos absolutos; por la variedad y la calidad de la oferta y, sobre todo, por la valentía, el empeño y la vocación de gestores, programadores, compañías, actores, directores, dramaturgos, etc., el Off se ha establecido como un verdadero motor de la vida cultural de la ciudad. Su dinamismo, su flexibilidad, la frescura de sus propuestas y la capacidad para atraer a talentos emergentes e integrarlos junto a valores ya consagrados supone un enorme valor añadido a la oferta de la escena madrileña.

A la cabeza de las salas alternativas se encuentra, en mi opinión, La Casa de la Portera verdadero buque insignia de este fenómeno y espacio imprescindible para entender qué es lo que se está cociendo en Madrid a nivel teatral. En apenas un año de existencia y con sólo dos temporadas a su espalda ha demostrado una especial lucidez a la hora de programar, consiguiendo atraer hacia su proyecto, en tan breve espacio de tiempo, a una pléyade de artistas como Paco Bezerra, Luis Luque, Carlos Be, Miguel Albadalejo, José Padilla, Francesco Carril, Denise Despeyroux o Rubén Ochandiano entre muchos otros, que evidencia la vitalidad creativa que, a pesar de todo, se está generando en los últimos años en nuestro país.

Sin embargo, este vigoroso estallido Off está lejos de ser patrimonio de un solo espacio, muchas otras salas con enorme tenacidad, oficio y grandes dosis de intuición siguen ofreciendo interesantes y muy trabajadas programaciones: Cuarta Pared, Sala Triángulo, Kubik Fabrik, Sala Mirador, Lagrada, Teatro Pradillo, Off del Teatro Lara, Nudo Teatro, Teatro la Puerta Estrecha, Sala Montacargas, La Usina, Azarte, Sala Tarambana o las nuevas y pujantes incorporaciones como El Sol de York, Teatro del ArteSala Tú y Nave 73 junto con encantadores teatros “joya” como los Teatros Guindalera o Tribueñe; espacios dirigidos a favorecer la creación artística como Draft.inn o Nuevo teatro fronterizo y escuelas de artes escénicas con programación propia como Bulubú y Plot Point, entre otras. En el reverso de la moneda hay que lamentar el cierre de algunas salas como el Teatro Arenal, el Arlequín y, muy especialmente, el querido Garaje Lumière cuya aportación ha sido fundamental para este despegue del circuito Off.

Quizá uno de las consecuencias más interesantes del acercamiento que propicia la mayor flexibilidad de la escena Off ha sido un contacto cualitativamente mucho más rico con las audiencias y una sensibilización por parte de salas y programadores sobre la importancia de mantener vías de comunicación con el público. A través de las redes sociales, blogs o revistas en línea se han ido articulando grupos de aficionados que desean tener una mayor implicación en el fenómeno escénico. Se trata de superar la antigua distribución de roles en la que únicamente se esperaba del espectador que comprase su entrada y aplaudiese al finalizar la función mientras que toda la iniciativa quedaba en manos de programadores, creadores y teatros. Cada vez más programadores desean recibir el feedback de sus audiencias no sólo en términos de resultados de taquilla o mediante estáticos “encuentros con el público” al final de la función; han entendido la importancia de ganarse la complicidad de los espectadores involucrándoles en sus proyectos incluso durante el proceso creativo. En este sentido, resulta especialmente interesante la iniciativa de algunas salas y teatros de acoger a espectadores activos durante los ensayos o sesiones de trabajo, algo que no sólo sirve para satisfacer la curiosidad de los espectadores sino que también pueden aprovechar los creadores para pulsar las impresiones de la audiencia incluso desde un estadio embrionario del proyecto. Por otro lado, la gran cantidad de blogs donde aficionados al teatro ofrecen sus críticas teatrales de manera amateur completa, por su visión  fresca y posición menos comprometida, complementan el interesante enfoque de las críticas profesionales.

Especialmente en un momento en el que más y más creadores se vuelven hacia el público demandando apoyo financiero para sus proyectos a través de iniciativas de crowdfunding o micro-mecenazgo es cuando se hace evidente que la correspondencia entre público e industria teatral es un  activo que no debe ser pasado por alto.

¡Goya!, ¡Goya!, ¡Goya!

Quizá si este fuera otro país, si España no fuera, en esencia, el mismo laberinto de trincheras y desconfianza del que Goya tuvo que exilarse, el genio de Fuendetodos sería hoy en día un personaje imprescindible en nuestras tablas. La encrucijada histórica que le obligó a posar sus pisadas de gigante en el traqueteante y siempre inestable puente de madera que separa a las dos Españas y su imaginación prodigiosa fruto de la cual surgió un universo iconográfico emborrachado de desencanto y sabia locura, habrían sido un fértil caño de fresca inspiración al que recurrieran sedientos autores de todas las generaciones. Pero, como digo, esto es España y la Historia nos interesa lo justo. Nos atrae si podemos utilizarla en nuestro argumentario político,  si la podemos arrojar a nuestro oponente como si de una bomba de racimo se tratara en el fragor del debate.  Pero su figura se salva de la manipulación por su extraordinaria dimensión que impide que pueda ser enarbolado como bandera de contiendas actuales. Goya es demasiado grande para ser encajonado dentro de los ínfimos compartimentos sobre los que se construyen las ideologías. Por eso ha sido extraordinariamente feliz que en este curso teatral hayamos tenido en Madrid no uno sino dos estupendos trabajos teatrales sobre la figura del genio:

En enero llegó al CBA, Sala Fernando de Rojas: El sueño de la razón de Antonio Buero Vallejo. Montaje dirigido por Paco Macià con Juan Meseguer en el papel de Goya. Completaban el reparto Eloísa Azorín, César Oliva, Toni Medina, Manuel Menarguez, Vicente Rodado y Verónica Bermúdez. Un montaje de la Compañía Ferroviaria de Artes Escénicas de una belleza plástica sorprendente que llegó a Madrid con incomprensible sigilo, lo que, según mi opinión, no favoreció que cosechase todo el éxito ni tuviera la potente repercusión que merecía. La encrucijada vital de Goya en las últimas semanas de tribulación antes de su salida de España se plasmarían en su Pinturas Negras que en esta producción adquieren la categoría de verdaderas visiones o ensoñaciones proféticas de un futuro incierto lleno de amenazas y peligros.

Una de las últimas obras que pudimos ver representadas en el lamentablemente desaparecido Garaje Lumière fue Lucientes, ¿sois almas en pena o sois hijos de puta? de la compañía La Intemerata Una propuesta llena de vigor y  contenido de Pilar Almansa con vibrante dirección de Rakel Camacho en la que se revisan, en clave actual, algunos de los elementos definitorios del capricho goyesco y del fértil e inquietante imaginario del genio.

Providencial inspiración

A Nuestra Señora de las nubes, de Arístides Vargas con dirección de Lino Ferreira, llegué de una forma algo casual. De hecho, fui a Matadero -en uno de cuyos espacios estaba programando Kubik Fabrik durante las obras que tuvieron lugar en su sede- con la intención de asistir a otra función que se representaba en el recinto. Al darme cuenta de que ese día se presentaba la última función de Nuestra Señora hice un cambio de planes sin más motivo que el de seguir el mandato de uno de esos raros pálpitos que, de improviso, nos inclinan hacia una hermosura que intuimos pero de la que no tenemos ninguna certeza.  Y así fue como el disfrute fue mayor porque en esta afortunada ocasión la belleza de un texto impregnado de poesía y la eficaz interpretación fueron aliadas de la sorpresa de un descubrimiento inesperado.

En este montaje de El Óbolo Producciones, dos exiliados -Inma Nieto y Julio Cortázar-  intentan reconstruir la desvaída memoria de su pueblo, aunque ésta, como precioso paño agostado de tiempo y distancia, se halla deshilachada de su urdimbre. En el proceso de recomposición del tejido emocional de los desubicados aparecen variados y carismáticos personajes construyendo un espacio mágico en el espectador, que ignora cuánto hay de realidad y cuánto hay de recuerdo procesado. La exigencia para los intérpretes es máxima y es de ley manifestar que tanto Inma como Julio pasan la prueba sobrados de talento e inspiración.

El ocaso de los buenos

Una de las propuestas más interesantes de la XIII Edición del Festival Escena Contemporánea fue la que nos trajo la compañía valenciana El Pont Flotant, un trabajo coral de título Algunas personas buenas que pudimos ver en el Teatro Lagrada. La obra está planteada como un extenso flash forward que nos trasladará al tiempo de la vejez de los propios miembros de la compañía teatral, a saber, Àlex Cantó, Joan Collado, Jesús Muñoz y Pau Pons.

En la edad del desarraigo vital, desasistidos de fuerzas y cuando la certeza del inminente derrumbe cristaliza en una desconfianza que como un extenso queloide se instala bajo la ajada piel, estos ancianos, cuyo universo se ha reducido a las cuatro paredes de un bar tan desvencijado como sus olvidados proyectos de juventud, se inflaman de un último y acuciante deseo de dar a esta sociedad enferma un último trabajo que tal vez les redima de todas sus deserciones. Los espectadores podrán acompañarles en el proceso de creación de su canto de cisne. Este último viaje permitirá a los actores realizar un prodigioso despliegue de recursos interpretativos y demostrar su absoluto control del teatro físico. Reflexiones, teñidas de melancolía, sobre la incoherencia entre nuestro discurso y nuestras acciones, sobre el efecto devastador del paso del tiempo sólo levemente mitigado mediante grandes dosis de ironía y humor y sobre la necesidad de sobreponerse a las propias convicciones para poder seguir existiendo. Despojados de discursos y banderas, de proyectos e ideales, emergen, en la fragilidad de un tiempo que se acaba, cuatro personas buenas.

El laberinto de la memoria

La producciones propias del Teatro Guindalera ofrecen unos estándares de calidad tanto a nivel de elección de textos como a nivel  interpretativo tan extraordinariamente altos que hacen que, desde cualquier punto de vista, esta querida sala madrileña sea imprescindible para cualquiera que viva en la capital o se acerque a ésta con la loable intención de ver buen teatro.

La gema que nos han ofrecido esta temporada El Fantástico Francis Hardy curandero es un hermosísimo texto de Brian Friel que fue presentado con la delicada y preciosista dirección de Juan Pastor y las memorables interpretaciones de Bruno Lastra, María Pastor y Felipe Andrés. Un montaje estructurado en cuatro brillantes monólogos en los que tres personajes narran, sin correspondencia cronológica, los mismos sucesos. Además de la dislocación espacio-temporal, cada personaje contará su versión de los hechos desde el condicionamiento de su propia herida. Francis Hardy se debatirá en la duda sobre la posibilidad de su don sanador; Grace dará testimonio de su profunda decepción por el siempre vacilante afecto de Hardy y Teddy, en una asombrosa escena, resolverá alguna de las claves de la pareja al mismo tiempo que hará una afiladísima reflexión sobre los vínculos entre el talento y la inteligencia.

Acudí a esta función en tres ocasiones y en todas ellas salí conmocionado porque el texto incita a la reflexión sobre unas cuestiones de enorme calado vital como la posibilidad del amor, la utilidad del talento o la ilimitada capacidad para decepcionar que tenemos los seres humanos.  Sería un extraordinario regalo volver a ver este montaje que aún tiene mucho que ofrecer.

Por otro lado, muy pronto podremos disfrutar del nuevo montaje de esta sala, Duet for one de Tom Kempinski. Una obra inspirada en la vida de Jacqueline du Pré con dirección de Juan Pastor.

Tratado sobre la destrucción de la belleza

Dentro de la programación de la trigésima edición del Festival de Otoño a Primavera pudimos disfrutar en Teatros del Canal de la propuesta de la autora, directora y actriz, Angélica Liddell, Ping Pang Qiu una producción de Iaquinandi S.L. en coproducción con Comédie de Valence, Centre dramatique national Drôme, Ardèche y Festival Temporada Alta 2012. Una maravillosa reflexión en clave documental sobre la destrucción de la expresión artística en aras de la consecución de objetivos políticos y doctrinarios. Un tema especialmente interesante para un país como el nuestro donde la imposición de la ideología ha sido siempre un asunto más acuciante que la preservación de las creaciones artísticas y culturales acumuladas durante siglos.

A través de una exposición profundamente poética Angélica Liddell relata la sistemática destrucción de la milenaria cultura china durante la era de oscuridad histórica que irónicamente vino a llamarse “Revolución Cultural”. Este infame episodio sirve a la autora de excusa para reflexionar sobre la fragilidad de la creación artística: Destruir un texto sublime se puede hacer con un gesto tan sencillo como lanzar un libro al fuego.

Asimismo durante el montaje aflorarán algunos de los fantasmas y fetiches de la difícilmente clasificable creadora a la que afortunadamente podremos volver a ver en Madrid -una vez más en Teatros del Canal- en la XXXI Edición del Festival de Otoño a Primavera con su nuevo trabajo, Todo el cielo sobre la tierra.

Ellas crearon y siguen creando

Por supuesto, el gran bombazo a nivel de teatro clásico de la pasada temporada ha sido el sensacional montaje de la Compañía Nacional de Teatro Clásico La vida es sueño en versión de Juan Mayorga con dirección de la propia directora de la Compañía, Helena Pimenta, y con una impresionante Blanca Portillo en el papel de Segismundo. Poco se puede añadir a lo muchísimo que se ha dicho ya de este enorme montaje que desde el minuto uno gozó merecidamente de la más entusiasta respuesta del público. Además, a partir del 19 de marzo y hasta el 20 de abril de 2014 volverá a estar en cartel en el Teatro Pavón sede temporal de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Es precisamente Fernando Sansegundo,  quien en la  La vida es sueño interpretó el papel de Clotaldo, el autor y director de un interesantísimo trabajo sobre tres creadoras en lengua española que fue otra de los regalos de la temporada. Barrocamiento aprovecha los habituales prodigios que se producen en la noche de ánimas para traer al presente a Sor Juana Inés de la Cruz, María de Zayas y Feliciana Enríquez oportunidad que las tres autoras  utilizan para hacer el panegírico de su vida y obra.  Un trabajo delicioso en el que se enredan a placer el verso de Sansegundo y el de las tres notables escritoras. Una propuesta necesaria, llena de lirismo y de humor inteligente que nos contagia del pálpito creador de estas mujeres que, no sin gran sacrificio personal pudieron sobreponerse a los dictámenes de una sociedad que las relegaba al matrimonio o a la vida consagrada.

La ordenadora de las palabras y el talento desbordado

Enlazando con lo que se comentaba al principio de este apartado sobre la figura de Goya y a la vista de la secular predilección que tenemos en esta nación para olvidar a nuestros ilustres, la obra El Diccionario de Manuel Calzada Pérez con dirección de Juan Carlos Plaza y rotunda interpretación de Vicky Peña en el papel de una de las intelectuales más desconocidas de nuestra historia reciente, María Moliner, fue una gratísima sorpresa y una enorme acierto de programación del Teatro de la Abadía que confió en un autor novel y en un texto inédito. Un texto de una calidad sobresaliente que no sólo rehabilita a María Moliner como la extraordinaria intelectual que fue -incluso si se hubiera quedado en el formato documentalista hubiera sido interesante-, pero lo extraordinario de esta dramaturgia es que, además, nos ofrece el semblante humano de la protagonista en el que descubrimos a un ser lleno de humor, de humildad y de fragilidad. Una mujer que también sufrió la discriminación por razón de su sexo siéndole negado, a pesar de su monumental trabajo, el ingreso en la Real Academia de la Lengua Española. Poco habían cambiado las cosas desde la época de las heroínas de Barrocamiento. Una función interesantísima de inesperado aprovechamiento tanto a nivel estético como intelectual. Una obra necesaria que afortunadamente será rescatada para la programación de la temporada que ahora empieza y que por lo tanto recomiendo encarecidamente.

Otro de los regalos que nos hizo el Teatro de la Abadía en esta temporada recién concluida fue la programación de dos trabajos de Miguel del Arco que, a pesar de tratarse de sendas reposiciones, han sido recibidos por el público con el entusiasmo de los estrenos. Por un lado El juicio a una zorra y por otro la portentosa Función por hacer. De nuevo hay poco que añadir a la abrumadora avalancha de elogios que recibió esta versión libre de del Arco de Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello. Personalmente creo que La función por hacer es una máquina de crear afición teatral, una clase magistral de dirección de actores y, en fin, un trabajo épico que estará en los anales de la escena madrileña como uno de los más preclaros exponentes de la fuerza expresiva del género escénico. Miguel del Arco prepara en estos momentos su nuevo trabajo El misántropo que promete ser una de las grandes propuestas de la próxima temporada.

Un acontecimiento extraordinario

La adaptación que hizo Luis Luque del Diario de un loco de Nikolai Gógol, extraordinariamente interpretada por José Luis García-Pérez, fue, sin ningún lugar a duda, uno de los hitos de la temporada. La firmeza con la que Luque asió al inquietante personaje de Gógol trasladándolo  con brazo firme por el camino de la poesía desde el amenazante territorio de la esquizofrenia hasta los dominios de la vulnerable docilidad es el valor añadido que consiguió que este cuento desasosegante resplandeciera durante una representación que gracias al oficio del actor  estuvo cargada de intensidad emocional y matices líricos. La sencilla pero siempre evocadora escenografía completó el panorama de una función mágica cuyo regreso a los escenarios será entre el 18 de octubre y 17 de noviembre en Las Naves del Matadero.

El mandato de la ternura

Otro de los regalos de esta temporada ha sido la reposición de obra Muda de Pablo Messiez programada esta vez en el Sol de York. Messiez es sinónimo de emoción, de disparo al corazón, de belleza doméstica y poesía cercana. Cuando su lírica se combina con el nervio de artistas como Fernanda Orazi, Marianela Pensado y Óscar Velado surge un explosivo cóctel molotov que los actores no dudan en lanzar hacia el patio de butacas. Como espectador uno siente que la piel se somete al impacto de las palabras y deja paso franco hacia las entrañas que se encogen estremecidas. Obviamente cuando uno prueba esa droga quiere más por eso espero ansioso el estreno de su próximo trabajo Las Palabras que en madrid llegará a la Sala Cuarta Paredy el “Mes Messiez” programado en la Sala Mirador.

Memoria Histórica

Hace apenas unas semanas tuvimos la oportunidad de disfrutar en la sala Nave 73 del montaje de Alba Valldaura, La Iaia, memoria histórica un delicioso relato familiar e intimista donde la polivalente actriz encarna, entre otros personajes, a su propia abuela y le da la voz que ella ya no tiene para así narrar una serie de experiencias vitales, recuerdos y anécdotas cargadas de emoción, ironía y no poco sentido del humor. La artista catalana realiza un despliegue apabullante de recursos interpretativos y demuestra una precisión y un talento que merecen una cuidadosa consideración por parte de los programadores madrileños.